13 desembre 2016

Els neonazis d’Hogar Social Madrid ocupen un edifici del Ministeri de Defensa

Esta nova ocupació és al barri de Salamanca de la capital castellana.

Los neonazis de Hogar Social Madrid ocupan un palacete donde murió el general franquista Millán Astray

El grupo suma otra ocupación a las del centro donde daban comida solo a españoles o la más reciente de las oficinas del NO-DO

La fiscalía ha pedido que les investiguen por un presunto delito de odio en el ataque con bengalas a una mezquita

Justifican la entrada al palacio por la licencia obligatoria de soldados a los 45 años

 

eldiario.es
 

El grupo neonazi Hogar Social Madrid ha ocupado un palacete en el barrio de Salamanca de la capital. Un edificio donde falleció el general golpista José Millán Astray y que fue donado al cuerpo militar de la Legión (fundado por él mismo). Los ocupantes aseguran que “está totalmente abandonado”.

Hogar Social Madrid ha reivindicado la acción por la licencia obligatoria a los 45 años de los soldados no permanentes. ”Queremos que la ocupación sirva de reivindicación por aquellos héroes olvidados que lo dieron todo por este país y han sido despreciados por el Estado”, según Efe.

Este grupo, que ganó relevancia al montar un centro en un edificio también ocupado donde dispensaban comida únicamente a ciudadanos con nacionalidad española, ha protagonizado recientemente un presunto ataque a una mezquita en Madrid a la que arrojaron bengalas. La fiscalía les atribuye un delito de odio  tras identificar huellas de miembros del colectivo en la zona. 

Además, el 23 de noviembre pasado, la Policía Nacional desalojó, por orden judicial y sin incidentes, a un grupo de sus miembros que habían ocupado el antiguo edificio del No-Do en la calle de Joaquín Costa de la ciudad.

 

Desallotjats els nazis de l’Hogar Social Madrid i investigats per incitació a l’odi

Acaba l’ocupació de l’edifici del NO-DO i la Fiscalia els acusa d’incitar a l’odi per l’acció de les bengales contra la mesquita de la M-30 a Madrid.

La operación, realizada esta mañana y durante la cual han sido identificadas 16 personas, responde a una orden del Juzgado de Instrucción número 22 de Madrid.

Diagonal 23/11/16

La Policía Nacional ha desalojado esta mañana el Hogar Social Madrid, un centro social relacionado con grupos de extrema derecha abierto en octubre de 2015 en el distrito de Chamberí.

Según afirman desde la Jefatura Superior de la Policía Nacional, el desalojo se ha realizado a las 6,15 horas de la mañana, sin incidentes, y durante el mismo 16 personas han sido identificadas. El operativo parte de una orden del Juzgado de Instrucción número 22 de Madrid.

El Hogar Social Madrid, ubicado hasta hoy en la antigua sede de RTVE en la calle Joaquín Costa 43, ha sido relacionado con varias agresiones de corte racista y homófobo. La última conocida fue en junio de este año, cuando una pareja fue agredida por una veintena de personas vestidas con camisetas del Hogar Social Madrid que estaban recogiendo comida en un supermercado de la zona para repartir entre ciudadanos “españoles”.

El colectivo de este centro social también convocó una manifestación en mayo bajo el lema ‘Defiende España, defiende a tu gente’, que tenía como objetivo promover la discriminación contra personas migrantes y refugiados, y que fue autorizada por la Delegación de Gobierno.

La convocatoria fue respondida con otra manifestación, a la que acudieron miles de personas, para reclamar un “Madrid para todas”.

Leer más: La web de Delegación de Gobierno en Madrid usa una imagen de la manifestación neonazi

La Fiscalía atribuye a Hogar Social un presunto delito de odio por tirar bengalas en la Mezquita de la M30

Miembros del grupo neonazi desplegaron una pancarta en la que se leía “Hoy Bruselas ¿Mañana Madrid?”, en referencia a los atentandos yihadistas

Eldiario.es/Europa Press
 

La Fiscalía de Madrid ha solicitado al Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid que los miembros del Hogar Social Madrid (HSM) que tiraron el pasado bengalas contra la Mezquita de la M30 declaren como investigados por un delito de incitación al odio, han informado a Europa Press fuentes de la Fiscalía.

Así lo ha reclamado el fiscal del caso después de que se le diera traslado para que se pronunciara sobre este asunto, que tuvo lugar el 23 de marzo de 2016 tras los atentados yihadistas de Bruselas. Aún no hay fecha para la declaración.

Miembros del colectivo neonazi Hogar Social Madrid lanzaron el pasado 23 de marzo bengalas junto a la mezquita de la M-30 y colocaron un cartel sobre una pasarela peatonal con las frases “Hoy Bruselas ¿Mañana Madrid?”, tras los atentados yihadistas perpetrados en la capital belga. En el ataque participaron una treintena de personas.Las actuaciones de este caso se iniciaron tras un atestado de la Brigada Provincial de Información y la denuncia de la Red Española de Inmigración ante la Fiscalía Provincial de Madrid especialista en delitos de odio. Esta asociación llevó los hechos ante el Ministerio Público al considerar que constituyen “una vulneración del derecho de culto”.

Desalojados del edificio del NO-DO

Los okupas del colectivos neonazi Hogar Social han sido desalojados este miércoles del antiguo edificio del NO-DO, en la calle Velázquez de Madrid. El desalojo comenzó a las 6:15 horas y se ha desarrollado sin incidentes.Las Unidades de Intervención Policial (UIP, antidisturbios) han tenido que abrir la puerta con una cizaña y han identificado a las 18 personas que estaban en el interior. Los efectivos continúan en el edificio a la espera de que lleguen albañiles para tapiar el acceso.El grupo neonazi ya fue desalojado hace más de un año de un espacio que ocupaban en el número 41 de la calle Bretón de los Herreros de Madrid

Melisa, el amanecer rubio de la ultraderecha española

“No doy miedo”, dice Melisa D. Ruiz. Su Hogar Social sólo ayuda a necesitados con “sangre española”. Su modelo: los fascistas griegos de Amanecer Dorado.

¿Es usted nazi?
No.
¿Y fascista?
Tampoco.
¿Es racista?
Nooo.
¿De ultraderecha?
No.
¿Entonces qué es usted?
¿Qué soy? Es complicado… Cualquier ideología es mucho más amplia que una palabra. De mí dicen que soy de ultraderecha y me hace mucha gracia. No puedo serlo jamás porque la derecha es liberal y yo soy profundamente socialista. Yo soy socialpatriota.

Se llama Melisa, aunque se hizo llamar María o Mónica cuando prefería mantener el anonimato y sólo se dejaba retratar de cuello para abajo. Ahora tiene 27 años, el pelo rubio oxigenado, los ojos y las uñas pintadas y el brazo tatuado hasta las pulseras. Se hace selfies con su perra en Instagram y pone frases como ésta en su cuenta de Twitter: «Soñando el sueño imposible». Tiene pinta de tronista o de choni en Gandía Shore, pero no lo es. Melisa D. Ruiz es estudiante de Filosofía y de Antropología Social y Cultural, es también la portavoz oficial de Hogar Social Madrid, la khaleesi del nuevo fascismo patrio, el rostro amable de la ultraderecha española, una etiqueta de la que reniega pero sólo un poco: «Tampoco vamos a ser pijos con los términos». Que al fin y al cabo su perra, la de los selfies, se llama Odal, runa utilizada por la simbología nazi desde los tiempos de las SS, y cuentan que ella esconde en su tobillo una esvástica tatuada.

¿Es cierto?
No (se ríe). Eso no es verdad.
¿Podría ver su tobillo?
Sí, claro, pero lo que pasa… La cuestión es… que yo no quiero que se utilicen estas cosas para estigmatizar una labor social. Una esvástica no significa ciertas cosas igual que una hoz y un martillo van más allá del comunismo. No se puede ser simplista. Somos lo que hacemos.
O sea, que sí la tiene…
No, no la tengo… ¡Escúchame! La esvástica es un tema bastante desconocido. Hay muchos símbolos budistas con este tipo de rueda solar, pero nadie va al sentido real de las cosas. Nos quieren desacreditar y con llamarnos nazis o fascistas ya da exactamente igual todo lo que hagamos, todo será malo. Vivimos en una sociedad superficial, en la que nos movemos sólo por clichés y etiquetas.
¿Entonces tiene la esvástica tatuada o no?
No.
¿Puedo verlo?
No. Si no la tengo, no la puedes ver.

En el barrio de El Viso, uno de los más ricos de Madrid, en el cruce de la calle Joaquín Costa con Velázquez y justo enfrente de la embajada de Israel, está la antigua sede del NO-DO, un edificio abandonado por el departamento comercial de RTVE cuando dejó de emitir anuncios. Un grupo de jóvenes lo okupó a finales de septiembre de 2015 para asentar allí el llamado Hogar Social Ramiro Ledesma, bautizado así en honor al fundador del movimiento nacionalsindicalista, aquel que decía que «el fascismo nace y se desarrolla en capas sociales desasistidas y en peligro» y que «sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria».

 

 

Se mudaron aquí tras ser desalojados de la sede del Fórum Filatélico y antes del viejo Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y antes de un edificio del mafioso chino Gao Ping. «No ocupamos cualquier inmueble, buscamos edificios concretos en situaciones concretas porque para nosotros es un modo de reivindicación», explica Melisa. «Este edificio tiene 6.000 m² y cinco pisos y está vacío mientras el estado se sigue gastando el dinero en alquileres privados. Está en medio de Madrid pero abandonado. Cualquier día nos echan. Puede ser hoy, esta noche. Vienen los antidisturbios, nos sacan de la cama y te vas».

El bloque tiene dos accesos y los dos están cerrados con vallas y cadenas como si fuera un escondite en mitad del apocalipsis zombi. En la puerta principal hay una especie de huerto urbano que nadie se ha acordado de regar en los últimos años y de las tomateras podridas cuelgan cedés para ahuyentar a los pájaros que no hay. Los discos son de Vaughan: Aprende alemán desde cero. En la fachada hay un grafiti con la frase de Melisa en Twitter: «Soñar el sueño imposible». Y debajo de la bandera de España se ha reciclado el reverso de un cartel electoral de Alberto Garzón para promocionar la actividad del Hogar Social: «Recogemos libros, juguetes y material escolar, alimentos no perecederos, ropa y artículos de higiene, colchones y ropa de cama, muebles y electrodomésticos. Para familias españolas en situación de necesidad. ¡Ayúdanos a ayudar!».

El colectivo recoge alimentos en las puertas de los supermercados de Madrid durante tres o cuatro días a la semana y los reparte los domingos entre gente necesitada. El único requisito es que los necesitados sean de sangre española. «¿Es eso racismo? ¿Por qué?», se pregunta la líder del movimiento. «Yo no digo que no haya que ayudar a los extranjeros porque sean inferiores. No es ese sentido. Digo que es una cuestión de prioridad. Hay 176 ONG en Madrid que sólo ayudan a inmigrantes y lo hacen con fondos públicos. Eso sí me parece mal. Nosotros no recibimos ninguna subvención y, obviamente, no vamos a dar prioridad a los de fuera cuando hay gente aquí que lo está pasando muy mal. Nadie en su sano juicio deja que su hijo pase hambre para que coma el hijo del vecino».

 

 

Desde la Consejería de Políticas Sociales aseguran que no hay ni un solo comedor social público en Madrid que atienda sólo a extranjeros y que no hay más criterio que el grado de necesidad o el nivel de renta. Otra cosa, aclaran, es que aún haya más inmigrantes en situación de necesidad.

En el Hogar, sin embargo, reivindican sin disimulo la «sangre española» porque la verdadera nacionalidad, dicen, no la da el Documento Nacional de Identidad, sino la identidad a secas. «Los terroristas de Francia o de Bélgica eran de allí, pero desde luego no se sentían ni franceses ni belgas».

¿O sea que tampoco daría de comer a un independentista catalán?
A ése sí, porque aunque no quiera, es español.

La despensa es un antiguo despacho de la dirección de ventas de TVE. Hay un carrito de la compra y estanterías llenas de botes de garbanzos, bricks de leche, latas de tomate frito, botellas de aceite, paquetes de arroz y macarrones. Y Melisa posa con los brazos abiertos como quien presume de su botín. Los militantes del Hogar, cerca de un centenar, reformaron el edificio, desvalijado por los ladrones de cobre («rumanos», matizan ellos), y ahora hay agua caliente y luz a cuenta del Estado. Por dentro está impecable. «Mantén limpio el Hogar Social. No estás en una casa okupa», dice un cartel. Otro pone: «No hagas nada que no harías en tu casa». Y una pegatina dice: «Defiende tu tierra, defiende tu identidad» sobre una foto de una manada de lobos.

La fórmula no difiere mucho de la utilizada por la Casa Pound en Italia, de quienes copiaron la estrategia okupa, o de partidos políticos como Jobbik en Hungría, NPD en Alemania o sus «hermanos» de Amanecer Dorado, su inspiración en Grecia. «Ellos empezaron a ser descalificados cuando empezaron a repartir comida a los griegos, entonces les llamaron nazis. Nos sentimos muy identificados con ellos». «No es xenofobia, es identidad», repiten. No es racismo, es «justicia social». No es fascismo, llámalo «patriotismo».

«Se dice que somos lobos disfrazados de corderos, pero nos llaman lobos por una teoría que nadie ha demostrado. La parte mala es sólo una hipótesis, la buena la demostramos cada día», explica Melisa. Y sonríe a la cámara bajo una bandera de Amanecer Dorado y pone cara de malota con la capucha puesta y presume de tatoos, de calaveras y barcos piratas. Y detiene la sesión para cambiarse de ropa y luego para fumarse un pitillo. «Lo primero que me enseñaron es que nunca saliera en la prensa fumando». Y otra foto, ahora junto a un cartel que dice «La verdad antes que la paz». Su equipo la sube a Instagram. Casi 300 likes en un rato.

«No disfrazamos nuestro mensaje, vamos con la verdad de frente. Yo creo en la justicia social para mi pueblo, que es España, y eso no me convierte en xenófoba. Yo no odio a otras etnias por ser diferentes ni creo que la mía esté por encima del resto. Yo sólo quiero que se preserve tanto la mía como las demás y por eso no puedo justificar la multiculturalidad, ni los colonialismos, ni que en China haya un McDonald’s. Y no es cuestión de pureza. Lo que nos enriquece como especie es la diversidad y la diversidad sólo existe cuando se preservan las diferencias. Cuando mezclas, se pierde. Cuando coges varios botes de pintura de diversos colores y los mezclas no sale el arco iris, sale una mancha rara».

 

 

En el Hogar Social duermen todos los días unos 15 «inquilinos», personas sin hogar que fueron recogidas de la calle, y dos o tres militantes. Melisa hace noche allí los fines de semana y cuando tiene vacaciones. «Mi razón de ser se expande a algo mucho más grande que mi persona o mi futuro individual. Yo pienso en el futuro de España. Me he despojado de todo lo material. No me compro ropa ni me voy de viaje, me satisface mucho más saber que todos los domingos hay 70 u 80 familias que comen en parte gracias a que yo no cobro un sueldo precario por estar esclavizada en cualquier empresa». Tiene un hijo de cuatro años y no tiene más empleo que éste. «He trabajado de profesora, dando clases particulares, y de comercial, pero cuando fui madre decidí dejar de trabajar y no dejar de estudiar. El padre de mi hijo tiene trabajo y mis padres me ayudan económicamente».

¿Y si su hijo se enamora de mayor de una chica extranjera?
Me gustaría que fuera española, pero tampoco voy a renegar de él. Ojalá ninguna extranjera tuviera la necesidad de venir a España.
¿Y si se enamorase de un chico extranjero?
Preferiría que no, porque me gustaría ser abuela.
Podría ser abuela igualmente.
No soy homófoba, que conste, pero creo en la familia tradicional, un padre y una madre. Cuando una persona viene a por comida no se le pregunta con quién se acuesta. No tengo nada contra la homosexualidad. Otra cosa es el homosexualismo, la ideología de género que se trata de imponer. Ser homosexual no tiene nada que ver con los géneros y los transgéneros que hay, que son como 80 ó 90, que ya puedes ser hasta perro o gato o lo que quieras.

En la biblioteca del Hogar, junto a un ejemplar de Pura anarquía de Woody Allen, Melisa habla del derecho a una vivienda digna, de la avaricia de los banqueros y uno está tentado de preguntarle si es más pablista o más errejonista. «El problema de la izquierda española, a diferencia de la europea, es que es profundamente antiespañola. A Podemos le reconozco el mérito de intentar retomar el sentido de la patria, pero distamos en muchas cosas. Nosotros no creemos en lo de refugees welcome». «Terroristas welcome», lo llama ella. «Las grandes masas de refugiados son hombres en edad militar. No son mujeres ni niños. Obviamente no todos son yihadistas, pero uno de cada tres se declara islamista radical».

¿De dónde ha sacado esa estadística?
Salió el otro día, no recuerdo dónde. Luego lo miro y te lo digo.

Hace un año un hombre «de estética antifascista» fue detenido tras abordar con un cuchillo y amenazar de muerte a Melisa cuando salía de un bar con su hijo. En 2009 había sido condenada ella por un delito de lesiones. «Fue una gilipollez», se justifica ahora. «Tenía 19 años y una noche la típica amiga histérica que no sabe beber se puso a pegar a dos chicas en una parada de autobús. Yo sólo la agarré. En el juicio la tía, que ya no era amiga nuestra, dijo que había sido yo. Y yo, que fui sin abogado, no sabía ni que podía recurrir».

¿Las víctimas eran extranjeras?
No sé si eran extranjeras o canarias, la verdad.

Melisa es vegana, antitaurina y antieuropeísta. Arrancó su militancia en el sindicato estudiantil de extrema derecha Liga Joven, vinculado al partido neofascista Movimiento Social Republicano (MSR), y se puso al frente del Hogar Social en el verano de 2014 «cansada de que el sentimiento patriota español se vinculara siempre a colgar una banderita, ir al palco del Bernabéu y asistir a una corrida de toros».

 

 

La última noche electoral su asociación trató de reventar la celebración del PP en Génova. Hubo seis detenidos, Melisa entre ellos. El 28 de diciembre le habían gastado una «inocentada» al PSOE y durante las negociaciones para la investidura de Rajoy llenaron la sede de Ciudadanos con carteles que recordaban las promesas incumplidas de Albert Rivera. El más grande decía: «Cerrado por estafa». Antes habían atacado con bengalas la mezquita de la M-30, recrearon una ejecución del Estado Islámico en la Puerta del Sol tras los atentados de Múnich y Niza y colgaron una pancarta gigante en el Ayuntamiento de Carmena. «Españoles welcome».

El 4 de octubre, cuando arrancaba el juicio del caso Gürtel, se concentraron con caretas y humo azul ante la Audiencia Nacional: «No habrá paz para los malvados».

¿Qué le parece el panorama político español?
Un circo, un juego de tronos. Somos el hazmerreír del resto de Europa.
¿Le puedo preguntar a quién votó en las últimas elecciones generales?
Voto nulo. Siempre he votado nulo.
¿Siempre? ¿Nunca ha votado al MSR o a España 2000?
Cierto, miento. Una vez voté al MSR.

El Movimiento Social Republicano se presentó a las autonómicas de 2015 sólo en la Comunidad Valenciana y Asturias, exigiendo en su programa político la «expulsión inmediata» de todos los inmigrantes ilegales, regularizados o no. No pasó del 0,05% de los votos. En las elecciones europeas de 2014 sumó en toda España 8.875 votos, justo por detrás del Partido de la Libertad Individual.

¿Por qué cree que en España, a diferencia de lo que está ocurriendo en el resto de Europa, la extrema derecha sigue siendo marginal?
Porque desde la Transición todos los partidos de corte patriota de ultraderecha se han movido siempre en clave franquista, con esa nostalgia de recuperar lo irrecuperable, de querer despertar a los muertos. Si no modernizas tu mensaje y no te centras en los problemas reales, tu discurso no cala en las nuevas generaciones. Los jóvenes no lo entienden porque no puedes hablar en el siglo XXI como en el franquismo.
¿Se imagina saltando a la política?
Yo creo que lo que hago ya es política, pero sí, me imagino. De momento estamos en la fase de crear tejido social. Algún día me gustaría dar el salto, pero no quiero hacer el ridículo.
¿Tiene algún referente político?
Ufff. No sé, creo que ninguno. Me gusta ser yo.
Le hago una última pregunta. ¿Ha tenido alguna vez la sensación de dar miedo?
¿Miedo?… Nunca me lo había planteado… Yo trato de no dar miedo, la verdad. Hemos roto el estereotipo del tipo rapado con botas. No, no creo que yo dé miedo.

La Policía identifica las huellas de la portavoz de Hogar Social en el ataque a la mezquita de la M30

Las huellas dactilares de Melisa Domínguez han sido identificadas en una bolsa que dejaron abandonada tras lanzar bengalas contra el lugar de culto

Según informan fuentes de la causa, entre este viernes y el próximo jueves han sido citados a declarar los investigados por esta acción

Miembros del grupo neonazi desplegaron una pancarta en la que se leía “Hoy Bruselas ¿Mañana Madrid?”, en referencia a los atentandos yihadistas

Laura Galaup

Las huellas dactilares de Melisa Domínguez, portavoz de Hogar Social, han sido identificadas en uno de los objetos que abandonaron los miembros de este colectivo de extrema derecha después de atacar con bengalas y botes de humo la mezquita de la M30 (Madrid). Estos hechos sucedieron el pasado 22 de marzo, tras los atentados yihadistas perpetrados en la capital belga.

Según describe la Brigada provincial de Policía Científica, una vez que lanzaron estos objetos y desplegaron un cartel con la frase “Hoy Bruselas ¿Mañana Madrid?”, los participantes se marcharon dejando en los aledaños del lugar de culto la pancarta, una bolsa de plástico y dos cartuchos de bengalas ya consumidas.

Tras examinar estos objetos, la bolsa de plástico ha sido el elemento del que han extraído más información, gracias al uso de unos reactivos químicos han obtenido 14 huellas. Así lo recogen en un informe de identificación lofoscópica, fechado un mes después de los hechos y al que ha tenido acceso esta redacción.

Una vez cotejada esta información, descubrieron que cuatro de esas marcas coincidían con las identificaciones dactilares de Domíguez, el único miembro al que han conseguido identificar mediante esta vía. Según plantean en el documento, el resto de huellas han quedado “inscritas en la base de datos del SAID (Sistema Automático de Identificación Dactilar) al objeto de poder realizar nuevos estudios”.

El resto de investigados, más de una decena –entre ellos dos menores– han sido reconocidos a través del visionado de vídeos que el colectivo colgó en Youtube y de las cámaras de seguridad. Además, según informan fuentes cercanas a la causa, entre este viernes y el próximo jueves los presuntos autores de esta acción están llamados a declarar ante el juzgado de instrucción número 9 de Madrid.

La Red Española de Inmigración y de Ayuda al Refugiado llevó los hechos ante el Ministerio Público al considerar que constituyen “una vulneración del derecho de culto” y la magistrada abrió diligencias contra ellos por un presunto delito de desorden público. Por su parte, la Fiscalía de Madrid solicitó al juzgado declarasen como investigados por un delito de incitación al odio.

Asimismo, el atestado policial elaborado la misma semana de los hechos, en este caso, por la Brigada provincial de información recuerda que los miembros de este colectivo son “conocidos” por estos agentes “al interactuar en numerosas ocasiones con ellos, en sus actuaciones profesionales”. Asimismo, indican que tanto en redes como con declaraciones de Domínguez en televisión, el colectivo “reivindicó y justificó la acción”.

Para analizar lo ocurrido, la Brigada de Información solicitó la declaración del vigilante de seguridad de la mezquita y pidieron a Metro de Madrid las imágenes de las estaciones de Avenida de América y Parque de las Avenidas de esa misma tarde.

Desalojados

Este colectivo fue desalojado este miércoles del antiguo edificio del NO-DO, en la calle Velázquez de Madrid, en el que se habían instalado a principios de octubre de 2015. El pasado mes de mayo convocaron una manifestación por el centro de la capital en la que entonaron lemas como “Refugiados, no; españoles, sí”

 

 

Etiquetes: , , ,