12 gener 2017

Un llibre recorda les dones que van combatre a les Brigades Internacionals

Les filles d’un brigadista recorden les dones que combateren el feixisme durant la guerra civil.

Guerra Civil sin heroínas: un libro recuerda a las brigadistas anónimas

Un ensayo firmado por las hijas de un brigadista internacional recoge las vidas de las mujeres que lucharon por la República.

Salvador Martínez @SMMEnBerlín Berlín

Ingrid y Anita vivieron en una casa marcada por las vivencias de su padre en la Guerra Civil española. “Crecimos con las historias de la Guerra Civil por su experiencia”, cuenta a EL ESPAÑOL Ingrid Schiborowski. Su padre, un checo de la minoría étnica alemana de los Sudetes, viajó en diciembre de 1936 a España a defender la República. Luchó en la batalla del Jarama, donde resultó herido. Pudo recuperarse y volver al frente para participar en la batalla de Pozoblanco. Posteriormente se uniría a la 86ª Brigada Mixta como responsable de transporte hasta que terminó la guerra.

Hubo un choque cultural con la población española: si bien la Segunda República planteó reformas sociales, no dio tiempo a que ocurrieran esos cambios

Durante siete años, Ingrid y su hermana han trabajado en un libro único sobre la Guerra Civil española, que acaba de aparecer en las librerías alemanas. Se titula Frauen und der spanische Krieg 1936-1939 (Ed. Verlag Am Park) o Mujeres y la guerra civil española 1936-1939, donde recopilan nombres y biografías breves de las mujeres que participaron en la defensa de la Segunda República Española.

Ellas, las protagonistas

En total, hay 3.331 nombres en ese volumen. La mayoría de ellos pertenecen a mujeres españolas. Otros 1.028 son de mujeres que formaron parte de las Brigadas Internacionales. Los hombres que integraron estas unidades internacionales llegaron a contar con algo más de 59.000 efectivos procedentes de medio centenar de países.

Ellos se han llevado tradicionalmente la atención de los historiadores. “De los brigadistas se hablaba mucho, pero de las mujeres muy poco”, comenta Schiborowski. “Éste es un libro contra el olvido”, dice a este periódico Karla Popp. Esta periodista jubilada ha estado vinculada a la producción del libro de Schiborowski y su hermana, releyendo y aportando datos y contactos a las autoras. Popp es una de las responsables de la asociación germana Combatientes y Amigos de la Segunda República 1936-1939, una agrupación de la que también forman parte Ingrid y Anita.

Queríamos dedicarles un libro, agruparlas en un volumen y mostrar la importancia de las mujeres en la Guerra Civil española

“Los nombres de esas mujeres recogidos en el libro están ahí para evitar el olvido, ése es el objetivo del libro”, agrega Popp. “Queríamos dedicarles un libro, agruparlas en un volumen y mostrar la importancia de las mujeres en la Guerra Civil española”, abunda por su parte Schiborowski.

Memoria sin heroínas

En la lista de personalidades femeninas del bando republicano que recoge su volumen figuran los de heroínas como la argentina Mika Feldman de Etchebéhère. Esta ornitóloga llegó a ser capitana de la Segunda Compañía del batallón Lenin del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).

Sin embargo, el libro de Schiborowski no está dedicado a personalidades ilustres. “Se ha hablado mucho de mujeres importantes pero a nosotras nos interesan los nombres de mujeres anónimas. Hacer una lista de ellas eso algo aburrido, un trabajo pesado y desagradecido que seguro que no ofrece recompensa suficiente a otros autores o historiadores que se hayan ocupado de este tema”, manifiesta Popp.

Estaban formadas, eran enfermeras, doctoras, venían de familias burguesas capaces de pagar por su formación, no eran pobres

La mayoría de los más de mil nombres de mujeres extranjeras que fueron como brigadistas a España son desconocidos. De hecho, hay muchos casos en los que apenas se pueden ofrecer datos. Alemania es de los países que más aportó a las brigadas internacionales, llegando a mandar un centenar de mujeres. Estas brigadistas tenían mucho en común: “Estaban formadas, eran enfermeras, doctoras, venían de familias burguesas capaces de pagar por su formación, no eran pobres y de ahí que pudieran pagar también el viaje a España”, explica Popp.

Choque cultural

“Muchas de estas mujeres estaban emancipadas. Fumaban en la calle, por ejemplo, y esto era algo extraordinario de ver en la España de la época. En muchos sentidos, hubo un choque cultural con la población española, porque si bien la Segunda República planteó reformas para cambiar la sociedad, no dio tiempo a que ocurrieran esos cambios”, abunda Popp.

Tanto ella como Schiborowski subrayan que para estas mujeres venidas de los cuatro continentes hasta España, su misión fue “especialmente difícil”. “Los hombres estaban en el frente y las mujeres tuvieron que rellenar el hueco que dejaban los hombres”, señala Schiborowski. “Las mujeres tenían un papel doble, por un lado, estuvieron en el frente y, por otro lado, tuvieron que lavar la ropa, cocinar y ocuparse de los niños. En resumen, cargaron con más responsabilidades a sus espaldas que los hombres, pero las mujeres siempre aparecen como un apéndice corto de la historia”, agrega Popp.

Se sabe que, en el frente, las mujeres del bando republicano también sufrieron las “actitudes tradicionales y sexistas”, según ha escrito Lisa Lines, autora de Milicianas: Women in Combat in the Spanish Civil War (Ed. Lexington Books, 2012) -Milicianas: mujeres en combate en la Guerra Civil española. La presencia de las mujeres en el bando republicano, en general, duró relativamente poco. La mayoría de ellas fueron retiradas del frente en julio de 1937. A partir de entonces pasaron a ocuparse, mayoritariamente, de cuestiones logísticas y de servir como personal sanitario.

Las mujeres que defendieron la Segunda República vivieron un calvario idéntico al de los hombres una vez terminada la contienda

El padre de Popp, que también fue brigadista internacional originario de los Sudetes, sólo conoció a mujeres brigadistas en los días en los que fue hospitalizado tras resultar herido en la batalla del Jarama. Las mujeres que defendieron la Segunda República vivieron un calvario idéntico al de los hombres una vez terminada la contienda.

“Entre los expulsados tras la derrota también había mujeres, algunas acabaron en Francia, en playas donde no había nada. Hubo mujeres que tuvieron a sus hijos en las playas francesas”, recuerda Popp. Peor fue la suerte de otros muchos vencidos que no pudieron escapar.

 

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