12 abril 2017

La ‘fatxoesfera’: l’extrema dreta domina la batalla de les xarxes socials a França

 

Ante las críticas de los medios tradicionales, la extrema derecha francesa ha hecho de Internet su espacio predilecto, donde ha conseguido normalizar su discurso racista. Blogs, youtubers y trolls en Twitter difunden el ideario xenófobo del Frente Nacional.

 

Francia también cuenta con su Alt-Right, su cultura ultraderechista dominante en Internet. Si la sorprendente victoria de Donald Trump en Estados Unidos no se puede explicar sin el apoyo que este recibió en páginas web como Breitbart News o 4chan, las buenas perspectivas electorales de la ultranacionalista Marine Le Pen (con un 23,5% de intención de votos, se clasificará probablemente para la segunda vuelta de las presidenciales) se benefician de la fachoesfera.

Blogs, youtubers, un ejército de trolls en Twitter… Todos ellos difunden el ideario xenófobo e identitario del Frente Nacional (FN). Y lo hacen de forma masiva. Hasta el punto de haber conseguido que la extrema derecha se imponga en la batalla cultural de las redes francesas.

La gran implantación de la fachoesfera ha servido para “banalizar las ideas de la extrema derecha. Ha creado una cierta tolerancia respecto al discurso xenófobo.

Este sigue una lógica de conquista del terreno”, explica el periodista del diario Libération Dominique Albertini, coautor junto con el periodista David Doucet de la obra La fachosphère. Comment l’extrême droite remporte la bataille du net.

Según un estudio del gabinete Linkfluence, hecho para estos dos periodistas, las 232 páginas web de extrema derecha representaban en 2013 el 14% de las webs sobre política en Francia, mientras que estas eran sólo el 4,9% en 2007. Entre estas dos fechas, “la fachoesfera se erigió en el espacio político que más creció en Internet en Francia”, según Linkfluence.

La ‘fachoesfera’ es el espacio político que más ha crecido en Internet en los últimos años en Francia

La presencia de la extrema derecha en las redes francesas no resulta ninguna novedad. El FN creó en 1996 su primera página web, lo que le convirtió en el primer partido político francés en estar presente en Internet. Los responsables de esta formación “siempre han tenido el sentimiento que son maltratados por los periodistas. Para ellos, Internet representa la manera de esquivar los medios oficiales”. Este interés por las redes ha favorecido que la extrema derecha ocupe un espacio cada vez más importante, que sobrepasa los intereses y las iniciativas partidistas del FN.

Blogs xenófobos, youtubers neonazis…

El blog Fdesouche representa la punta de lanza de la fachoesfera. Fundado en 2005 por el geek ultraderechista Pierre Sautarel, este cuenta con más de un millón de visitas mensuales. Una cifra bastante superior al número de usuarios de la página oficial del FN. De hecho, Fdesouche fue considerado en 2012 como el blog político más importante de Francia por el diario conservador Le Figaro.

Aunque presuma de sus ideales patrióticos, la plataforma que alberga la página se encuentra en Canadá y el supuesto director oficial es un ciudadano indio al que la policía nunca ha conseguido localizar. Gracias a esto, sus responsables evitan ser condenados judicialmente por sus artículos difamadores.

Los cinco voluntarios que gestionan Fdesouche se dedican a difundir informaciones (a menudo falsas) relacionadas con la inmigración, el islam, la inseguridad y el terrorismo yihadista. Pese a su carácter amateur, han conseguido crear grandes polémicas artificiales e influir en la agenda política. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Verdún tuvo que suspender el año pasado un concierto del rapero negro Black M, previsto durante la conmemoración del centenario de la batalla de Verdún, después de que Fdesouche revelara que este había calificado a Francia como un país de infieles en una canción compuesta en 2010.

Otro miembro destacado de la fachoesfera es el ensayista Alain Soral. Antiguo militante comunista, este adepto de las teorías antisemitas y complotistas difunde su ideario a través de su organización Égalité et Reconciliation. La página web de esta asociación funciona como un espacio de proselitismo 2.0, en el que se difunden textos y vídeos. Su gran éxito de público lo demuestra el hecho de que los dos primeros resultados de la búsqueda en Google de la palabra “égalité” (igualdad) hacen referencia a este colectivo.

El ejército de la fachoesfera también lo conforman jóvenes youtubers de éxito, como el neonazi bretón Boris Le Lay. O militantes en Twitter (a menudo bajo una falsa identidad) que difunden el discurso xenófobo del FN. “Hay en torno a 53.500 militantes pro-Le Pen activos en Twitter”, explicó al diario Le Monde el investigador Nicolas Vanderbiest, experto sobre las querellas en esta red social.

Como los seguidores de Trump, estos suelen utilizar memes con la rana Pepe, el nuevo símbolo de la ultraderecha que aspira a tener una imagen desenfada y seductora para los jóvenes. Incluso existen fórums donde los trolls de Trump y los de Le Pen se coordinan para inundar las redes con su discurso identitario.

El lugar predilecto de discusión política de los jóvenes en Francia es el famoso fórum “18-25” de la página Jeuxvidéos.com, consultada en febrero por cerca de 3 millones de personas en ordenador. Tras el inicio de la campaña presidencial, han proliferado numerosas discusiones sobre política en este fórum. La mayoría de ellas tratan sobre Marine Le Pen y los momentos más destacados de su campaña.

Esta devoción de una parte de los jóvenes respecto al FN no resulta ninguna sorpresa. Según los sondeos, esta es la segunda formación preferida de los franceses entre 18 y 25 años (29% de intención de votos). Sólo se encuentra por detrás del partido de la abstención: el 48% de los jóvenes dice que probablemente no votará en las presidenciales.

El FN y la ‘fachoesfera’, una relación ambivalente

Aunque los responsables del FN y los usuarios de la fachoesfera comparten el mismo ideario xenófobo, existe una relación ambivalente entre ellos. “Al mismo tiempo que hemos visto a Le Pen alabar el trabajo de Fdesouche, también hay dirigentes frentistas como Louis Aliot (vicepresidente del partido) que lo critican”, explica Albertini.

Esta posición ambigua refleja la desconfianza que el FN, un partido que destaca por su escasa democracia interna, siente hacia esta constelación de medios que no puede controlar y que suelen defender posiciones aún más extremas. “El FN es un partido que quiere controlarlo absolutamente todo”, recuerda el periodista de Liberation.

Por este motivo, los dirigentes frentistas privilegian la comunicación directa con sus votantes a través de sus intervenciones en los platós de televisión y radio. Y sobre todo a través de sus mensajes en las redes sociales, como Facebook, donde Marine Le Pen se ha erigido en la líder política francesa con más seguidores.

“Resulta sorprendente el gran nivel de profesionalización de los contenidos difundidos por el FN en las redes. Estos publican vídeos visualmente muy eficaces que son compartidos por la mayoría de sus seguidores”, afirma Albertini. El número dos de la formación, Florian Phillipot, inauguró a principios de año su canal en Youtube en el que hace un repaso semanal de la actualidad.

Pese a la predilección que la extrema derecha tiene por Internet, este espacio también comporta sus riesgos. En las redes sociales, los militantes frentistas expresan libremente su ideario racista y antisemita. Una actitud que pone en riesgo la estrategia de desdiabolización de la formación de Le Pen, que rompió con su pasado vinculado al nofascismo para ganar en respetabilidad.

“Durante las elecciones regionales de 2015, numerosos militantes y representantes locales fueron sancionados por sus comentarios en Facebook”, recuerda Albertini. “Hay miembros en el interior del partido que se dedican a vigilar los mensajes publicados en las redes”. “Internet puede terminar convirtiéndose en un espacio peligroso para el FN”, reconoce Albertini.

Según este periodista de Liberation, las otras formaciones están recuperando el terreno perdido en la red. La candidatura del izquierdista Jean-Luc Mélenchon destaca por el uso virtuoso que hace de los medios digitales.

Siguiendo el ejemplo de Podemos y la Tuerka, el líder de la Francia Insumisa presenta cada semana una emisión en su canal de Youtube, que cuenta con cerca de 270.000 seguidores. Su página de Facebook dispone de más de 835.000 seguidores inscritos, lo que le convierte en el tercer político francés más popular en esta red social después de Sarkozy y Le Pen. Tras la movilización en contra de la reforma laboral y la emergencia del movimiento Nuit Debout en la primavera del año pasado, se han hecho cada vez más populares las figuras de youtubers de izquierdas, como Usul o Osons Causer, cuyos vídeos pueden alcanzar más de un millón de visualizaciones. Estos transmiten una visión crítica y antagónica a la de la extrema derecha. Y así pretenden cuestionar el dominio de la fachoesfera.

 

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