1 juliol 2017

El Congrés condecora Martín Villa, acusat de crims de lesa humanitat

El Congreso condecora a Martín Villa, acusado por crímenes de lesa humanidad

Por Ander Cortázar – miércoles 28 de junio de 2017

Rodolfo Martín Villa ocupó varios cargos institucionales durante la dictadura franquista y fue ministro de Gobernación durante la Transición. En estos momentos pesa sobre él una orden de busca y captura (emitida en 2014) procedente de la Justicia Argentina en el marco que investiga los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura. Este miércoles, el Congreso le ha condecorado.

El Rey Felipe VI ha entregado a Rodolfo Martín Villa una condecoración otorgada a los miembros de las Cortes Constituyentes que supuestamente inspiraron la Constitución de 1978. Lo ha hecho durante la celebración del 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas acaecidas después del franquismo.

Sin embargo, son muchas las voces que lamentan este reconocimiento. Unidos Podemos emitió este martes una misiva rogando al Congreso y al Jefe de Estado que cancelaran la condecoración a Martín Villa.

Las razones principales que se esgrimen son las mismas que llevaron a la jueza argentina María Servini a solicitar su extradición al país latinoamericano. Auspiciada por la justicia universal, la magistrada afincada en Buenos Aires abrió una causa para esclarecer y condenar los crímenes de lesa humanidad sucedidos durante el franquismo.

En ese sentido, Servini ordenó la detención de Martín Villa por “la represión de la concentración de trabajadores en Vitoria el 3 de marzo de 1976”, que causó la muerte de cinco personas e hirió a decenas. La Interpol rogó al Gobierno de España la extradición del exgobernador.

No obstante, la respuesta del Ejecutivo de Mariano Rajoy fue negativa, argumentando, entre otras cosas, que los hechos ya habían prescrito y aclarados posteriormente en la Ley de Amnistías de 1977.

Martín Villa asegura ahora que él siempre ha querido declarar y que si no lo ha hecho es porque se le ha impedido hacerlo, refiriéndose a las constantes negativas del Gobierno a extraditarlo a Argentina.

41 años después de los crímenes de Vitoria, Rodolfo Martín Villa ha sido condecorado en el Congreso de los Diputados.

Durante la etapa de Martín Villa como ministro de Gobernación e Interior fueron asesinados en las calles 35 ciudadanos españoles por disparos de la Policía Armada, Guardia Civil y grupúsculos de extrema derecha.

 

 

Rodolfo Martín Villa, ministro del primer Gobierno de la dictadura tras la muerte de Franco, se encontró este miércoles frente a frente con dos familiares de los cinco trabajadores asesinados el 3 de marzo de 1976 en Vitoria a manos de la Policía Armada. “Martín Villa, ¿te acuerdas de Vitoria?“, le preguntaron. El exministro había acudido al Congreso para ser condecorado por su participación en las elecciones constituyentes de 1977. No eludió la pregunta y replicó a los familiares que a él le gustaría declarar ante la Justicia de Argentina, pero que el Gobierno no lo permite.

No es la primera vez que Martín Villa muestra su deseo de declarar. ”Que quede claro, voy a solicitar poder declarar ante la juez, procuraré hacerlo de la forma más cómoda y más segura para mí, pero lo voy a hacer, así lo he pensado desde el principio”, señaló en 2014, cuando la Justicia de Argentina emitió una orden internacional de detención con el fin de poder averiguar sus responsabilidades en la matanza de Vitoria.

Aquel 3 de marzo de 1976 tres trabajadores fueron asesinados por disparos de la Policía Armada. Otros dos morirían días más tarde a causa de las heridas. De hecho, Público tiene constancia de que el exministro reiteró por carta en noviembre de 2016 a la jueza María Servini su deseo de comparecer ante la Justicia. “Después del tiempo y esfuerzo dedicados a poder responder sin haberlo conseguido -por una dilación ajena a su voluntad y a la mía- no le oculto que es aún mayor si cabe mi deseo de declarar“, escribe Martín Villa, que pide comparecer en Buenos Aires.

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La Transición: un cuento de hadas con 591 muertos

Apenas cuatro meses después de aquella matanza, el 5 de julio de 1976, Rodolfo Martín Villa pasó a ocupar la cartera de Gobernación (que recibió el nombre de Interior en 1977) hasta el 5 de abril de 1979. Es decir, Rodolfo Martín Villa fue el responsable de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado durante casi tres años. Tres años en los que muchos manifestantes, personas inocentes, fueron asesinados por disparos de la Policía, de la Guardia Civil y por grupúsculos de extrema derecha que contaban con la connivencia de sectores de dentro del Estado. Concretamente, fueron asesinados por este motivo 35 ciudadanos.

Son muertos olvidados. A los que nadie homenajea en el Congreso. Como el caso Josu Zabala, al que un guardia civil disparó en el pecho para posteriormente ser amnistiado sin pasar por prisión; o el de Bartolomé García, que fue asesinado por seis agentes de la Policía Nacional que a pesar de ser condenados disfrutaron de ascensos y premios en su carrera policial. Como estos casos hay 35, de los que el ministro del Interior de la época, Rodolfo Martín Villa, debería ofrecer algún tipo de explicación. Se trata de muertos sobre los que prácticamente nadie ha tenido que dar explicaciones. Por los que nadie ha respondido. Muertos cuyos asesinos permanecen impunes. “Yo no admito la palabra asesinato y usted debe retirarlo por escrito”, decía Martín Villa a un periodista. Tal y como recoge Alfredo Grimaldos en La sombra de Franco en la Transición.

Los datos son escalofriantes. Entre 1975 y 1983, España vivió 591 muertes por violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión), según la obra La Transición Sangrienta (Península) de Mariano Sánchez. De ellos, nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. Es decir, los asesinatos “desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado”, explica Mariano Sánchez.

Y un dato más. Sólo en 1977, con Martín Villa al frente del orden público, la Policía cargó de manera violenta contra 788 manifestaciones en España, el 76% del total. “El orden público fue un factor determinante de la Transición. Sirvió para frenar a la izquierda, que entró en el juego y renunció a las calles, donde se producían las reivindicaciones más fuertes. El cambio del franquismo a la democracia debía hacerse con el menor coste político y económico”, explica Sánchez.

Memorias que perseguirán a sus verdugos

El exministro de la dictadura, entre otros altos cargos, sostiene su inocencia en el caso de la matanza de Vitoria, del 3 de marzo de 1976. A partir de aquí, Público reproduce una lista de los ciudadanos que fueron asesinados por agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y/o por grupúsculos de extrema derecha en el período en el que Martín Villa ocupó la cartera de Gobernación, primero, e Interior, después.

María Norma Menchacala Gonzalo. 9 de julio de 1976.

A María Norma Menchaca Gonzalo la asesinan en Santurtzi (Vizcaya) el 9 de julio de 1976. Tenía 44 años y había bajado con sus vecinos a celebrar el día de la sardina. En otro lugar del pueblo se celebraba una manifestación a favor de la amnistía de los presos antifranquistas. Según relató su hijo, que presenció los hechos y que en 2015 presentó una querella ante la Justicia de Argentina, miembros de los guerrilleros de Cristo Rey comenzaron a disparar después de que la Guardia Civil interviniera para disolver la concentración. El hijo identificó al asesino. Incluso lo vio salir del despacho del Gobernador Civil, dice. El Juzgado de Instrucción nº 5 de Bilbao archivó el caso  ”al no aparecer elementos suficientes para acusar a determinada persona como autor, cómplice o encubridor del delito perseguido’.”

Francisco Javier Verdejo Lucas. 13 de agosto de 1976.

Francisco Javier Verdejo Lucas

Francisco Javier Verdejo Lucas

Francisco Javier Verdejo era un estudiante de Biología, de 19 años, que fue sorprendido por la Guardia Civil mientras realizaba una pintada en una pared que decía: ‘Pan, trabajo y libertad’. Tras ser descubierto, Verdejo huyó corriendo siendo abatido por un disparo de un miembro de la Guardia Civil. Solo llegó a escribir: ‘Pan, T…’.

Jesús María Zabala. 8 de septiembre de 1976.

Durante las fiestas patronales del municipio de Fuenterrabía es asesinado Jesús María (Josu) Zabala Erasun por la Guardia Civil. Tras una manifestación a favor proamnistía, se produjeron enfrentamientos entre Guardia Civil y manifestantes que se saldaron con un agente disparando a bocajarro en el pecho de Zabala Erasun, que falleció en el acto. Jesús María Zabala había nacido en Irún y trabajaba como delineante en la empresa Laminaciones de Lesaca, SA. El guardia civil que lo mató fue sentenciado y amnistiado en el 77. Jamás pisó la cárcel. Martín Villa era el ministro de Gobernación.

Bartolomé García Lorenzo. 22 de septiembre de 1976

Bartolomé García

Bartolomé García

Seis agentes de la Policía asesinaron a Bartolomé a balazo limpio en casa de su prima. Tenía 21 años y era el líder del Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario en la isla de Chinet. Los agentes le confundieron con Ángel Cabrera, el rubio, a quien creían responsable de un secuestro de un empresario. Se cuentan hasta 30 disparos de bala.

Los seis agentes que asesinaron a Bartolomé fueron condenados por la Audiencia de Tenerife por un delito de homicidio. La sentencia fue firme a finales de 1982, mediante resolución del Tribunal Supremo. En 1987 un artículo de El País denunciaba que los seis seguían en activo dentro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Uno de ellos, incluso, fue ascendido en este período de tiempo y otro fue escolta de un ex ministro del primer Gobierno socialista, destaca el artículo. 

Carlos González Martínez. 27 de septiembre de 1976.

Fue asesinado el 27 de septiembre de 1976 en Madrid, al grito de “Viva Cristo Rey”, cuando participaba en una manifestación convocada por la Coordinadora pro Amnistía, para conmemorar el primer aniversario de los fusilamientos de miembros de ETA y FRAP ocurridos en 1975. Fue alcanzado por dos impactos de bala disparados por un individuo, que nunca fue identificado. Tenía 21 años.

El Tribunal Supremo lo reconoció en 2006 como víctima del terrorismo. El Consejo de Ministros, en 2005, lo había rechazado.

José Javier Nuin y Santiago Navas. 28 de noviembre de 1976.

Son asesinados de dos balazos por un guardia civil de paisano en una discoteca. Santiago Navas muere de inmediato, mientras que José Javier Nuin fallece días después.

Ángel Almazán Luna. 20 de diciembre de 1976.

Ángel Almazán Luna

Ángel Almazán Luna

Tenía 18 años. Fue detenido y recibió una paliza por parte de la policía en una manifestación convocada por el PTE el 15 de diciembre de 1976 contra el Referéndum de la Reforma Política en la que se pedía la ruptura con el franquismo. Falleció en la UCI en La Paz de Madrid el 20 de diciembre por las graves heridas que sufrió. Martín Villa tiene la oportunidad de explicar por qué se dieron golpes hasta la muerte a un joven que se manifestaba pacíficamente.

José Vicente Casabany. 7 de enero de 1977.

El 7 de enero en Chirivella, Valencia, falleció José Vicente Casabany, de un ataque cardiaco, cuando trataba de huir de una carga policial en una manifestación a favor de la Amnistía. En 1977, con Martín Villa como ministro de Gobernación/Interior la policía cargó en el 76% de las 588 manifestaciones. 

Juan Manuel Iglesias. 9 de enero de 1977

Tenía 15 años. Falleció de un infarto de miocardio mientras la policía cargaba en otra manifestación proamnistía. Alrededor de 70.000 trabajadores pararon al día siguiente en el trabajo solo en la provincia de Vizcaya respondiendo a una convocatoria de huelga general, lanzada por las principales fuerzas sindicales y partidos políticos vascos, como protesta por la muerte del joven.

Arturo Ruiz García. 23 enero de 1977

Arturo Ruiz García

Arturo Ruiz García

Fue asesinado por la ‘Triple A’ cuando participaba en una manifestación pro-amnistía. En relación con este asesinato fue identificado José Ignacio Fernández Guaza como autor directo de los disparos que provocaron la muerte del joven estudiante. Fernández Guaza, según se informó en una nota hecha pública por la Jefatura Superior de Policía de Madrid, huyó a Francia tras el crimen. También fue implicado el argentino Jorge Cesarsky Goldenstein. Martín Villa, si accede a declarar, tiene la oportunidad de señalar la relación entre este grupo paramilitar y el Estado español.

La matanza de Atocha. 24 de enero de 1977.

Los trabajadores de un despacho de abogados laboralista Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez fueron asesinados a sangre fría. El proceso judicial que se abrió a continuación estuvo plagada de irregularidades. Antes incluso del comienzo de la vista, el juez instructor del caso, Gómez Chaparro -que provenía del Tribunal de Orden Público- concedió un permiso de fin de semana a Fernando Lerdo de Tejada, sobrino de una secretaria de Blas Piñar (fundador de Fuerza Nueva) e imputado en la causa por asesinato. Lerdo de Tejada jamás regresaría a la cárcel de Ciudad Real y, hasta hoy, permanece desaparecido. Su delito prescribió en febrero de 1997. Los otros dos imputados por el asesinato de los abogados, Fernández Cerrá y García Juliá, sí fueron juzgados y condenados, cada uno, a 193 años de cárcel.

Multitudinaria manifestación tras la matanza de Atocha RADICALES LIBRES

Multitudinaria manifestación tras la matanza de Atocha RADICALES LIBRES

María Luz Najera Julián. 24 de enero de 1977

El mismo 24 de enero, horas antes de la matanza de Atocha, un bote de humo lanzado por la Policía impactó en la frente de la estudiante universitaria Mariluz Nájera, que murió. En ese momento, Mariluz se encontraba en la manifestación en protesta por el asesinato de otro joven estudiante un día antes: Arturo Ruiz. 

Pancho Egea. 24 de febrero de 1977

Pancho Egea era un trabajador de la construcción que acudió a una protesta conjunta de obreros de la construcción y del metal que se celebró en Cartagena el 24 de febrero de 1976. Como era habitual, la policía carga violentamente contra los manifestantes y dispara pelotas de goma. Tres de ellas van a parar a la cabeza y al cuello de Pancho Egea. Muere de un derrame cerebral. Martín Villa, como ministro de la Gobernación puede explicar por qué los agentes disparaban por encima de la rodilla balas de goma.

Jose Luis Aristizábal Lasa. 13 de marzo de 1977

José Luis Aristizábal

José Luis Aristizábal

José Luis Aristizábal Lasa, 20 años, estudiante en la Escuela Superior de Técnica Empresarial de Gipuzkoa, circula en su automóvil en Donostia. Detiene su vehículo para esperar al paso de una manifestación. Lleva la ventanilla del vehículo abierta. Un agente de policía le dispara a bocajarro una pelota de goma. No hubo investigación. Martín Villa era el ministro responsable.

Ángel Valentín Pérez

Un grupo de ultraderecha lo asesinó a puñaladas durante una manifestación en la plaza de Sant Jaume. Era obrero de la construcción y tenía 24 años. Era de idología anarquista.

Isidro Susperregui Aldako. 30 de marzo de 1977

De 68 años. Fallece a consecuencia de una bola de goma recibida 15 días antes durante una manifestación. Es miembro activo de Acción Nacionalista Vasca

Semana proamnistía. 7 de mayo de 1977. Cinco muertos.

El 7 de mayo comenzó en Euskadi la semana por la amnistía. Se saldó con cinco muertos. En Rentería, la Guardia Civil carga con sus jeeps sobre los manifestantes. Rafael Gómez es asesinado tras recibir una ráfaga de un subfusil en el pecho. En Pamplona, José Luis Cano Pérez, de 27 años, es rematado en la nunca por un cabo de la Policía Armada tras haber sido brutalmente apaleado. El cabo es reconocido por testigos, pero nunca es procesado. También en Pamplona fallecería Luis Santamaría Miquelena, de 72 años, a consecuencia del shock sufrido tras impactar varias de la Policía en su balcón. Miguel de Caño sería asesinado por un guardia civil que lo embistió con su coche patrulla. En Ortuella la Guardia Civil asesina de un disparo a Manuel Fuentes.

Carlos Gustavo Frechen Solana. 11 de septiembre de 1977.

Recibió un golpe con una pelota de goma en la cabeza mientras se manifestaba en Barcelona en el día de la Diada de Catalunya.

Juan Peñalver Sandoval. 20 de septiembre de 1977

Este hombre, conserje del edificio donde se encontraba la revista El papus, fue asesinado tras explotar una bomba dirigida hacia la publicación satírica. El atentado es reivindicado por Triple A.

Miquel Grau. 6 de octubre de 1977.

Miquel Grau

Miquel Grau

Tenía 22 años. Le lanzaron desde un balcón un ladrillo mientras pegaba carteles que covocaba a la Dia del País Valencià en Alicant junto a un grupo de miembros del Movimiento Comunista. El asesino, que fue condenado a 12 años de prisión de los que cumplió cinco, era militante de Fuerza Nueva. El Gobernador Civil y la Policía defienden en el juicio el carácter apolítico del atentado. El día del funeral, la policía también carga para disolver las muestras de apoyo.

Manuel José García Caparrós. 4 de diciembre de 1977

Asesinado por disparos de la Policía durante una manifestación multitudinaria y autorizada a favor de la autonomía andaluza. El día siguiente, la Guardia Civ il irrumpe en las instalaciones de Radio Juventud y apalea al periodista Rafael Rodríguez, que ha calificado por las ondas de “asesinato” la muerte de García Caparrós.

Jesús Fernández Trujillo. 13 de diciembre de 1977.

Es asesinado por disparos de la policía. Tenía 22 años años y estudiaba en la Universidad de la Laguna, que se encontraba en huelga.

Agustín Rueda. 14 de marzo de 1978.

Agustín Rueda

Agustín Rueda

Fallece en la prisión de Carabanchel tras haber sido torturado por los funcionarios. Le preguntan por un túnel que ha sido descubierto en las dependencias de la cárcel.

Francisco Rodríguez Ledesma. 8 de julio de 1977

Resultó herido por disparos de un policía durante la disolución por las fuerzas antidisturbios, de una concentración pacífica de trabajadores y vecinos de El Cerro del Águila, que protestaban por el expediente de regulación de empleo la empresa textil Hytasa. Murió seis meses después.

Elvira Parcero Rodríguez. 13 de abril de 1978

Elvira Parcero Rodríguez, de 21 años, murió tras sufrir gravísimas después de la primera carga efectuada por la Policía Armada en Vigo al disolver una manifestación de trabajadores de Ascon, que momentos antes habían celebrado una asamblea.

Gustavo Adolfo Muñoz Bustillo. 11 de septiembre de 1978

Muere asesinado por disparos de la policía durante la celebración de la Diada en Barcelona.

Ursino Gallego Nicasio. 4 de marzo de 1979

Murió por impacto de una bala de goma disparada por los antidisturbios durante una manifestación convocada por asociaciones de vecinos para protestar por la escasez de agua en Parla.


 

Rodolfo Martín Villa, el falangista blanqueado por la Transición

La jueza argentina Maria de Servini, instructora de la causa contra el franquismo, envió el pasado 31 de octubre una orden de detención internacional contra 20 dirigentes franquistas, entre ellos, Martín Villa

02 Noviembre 2014

MADRID// La jueza argentina Maria de Servini, instructora de la causa contra el franquismo, envió el pasado 31 de octubre una orden de detención internacional contra Martín Villa,  José Utrera Molina y otros 18 dirigentes del franquismo por sus crímenes cometidos. El que fuera presidente de Sogecable y el suegro del exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón son dos de los ejemplos más preclaros del blanqueo del franquismo durante la Transición. Un periodo de la historia que tiene tantas luces como sombras, como demuestra que la orden de detención contra Martin Villa se debe a unos sucesos que se dieron con el dictador ya muerto. Exactamente, por los hechos del 3 de marzo de 1976, cuando las fuerzas del orden, con la implicación de Martín Villa, asesinaron a cinco trabajadores en Vitoria.

“Todo se lo debo a Franco”(Rodolfo Martín Villa)

El historiador Alfredo Grimaldos ilustra su obra La sombra de Franco en la Transición con una imagen de Adolfo Suárez y Rodolfo Martín Villa en el tardofranquismo. Una imagen que refleja perfectamente el papel que Martín Villa tuvo en España desde que fuera nombrado en 1962, con tan sólo 28 años, jefe nacional del Sindicato Español Universitario. En 2013, ocupó su último cargo, como consejero dominical del SAREB, el banco malo, creado para recoger todos los activos tóxicos inmobiliarios de la banca española.

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Martín Villa siempre buscó su bien, no dudó en arrimarse a todo aquel que pudiera otorgarle una buena posición. Desde 1962 , cuando enviaba informes de estudiantes desafectos al comisario torturador José Sáinz, hasta el año 1974, cuando era Gobernador Civil y jefe provincial del movimiento en Barcelona, se ocupó de conseguir una red de informadores, chivatos y matones que le valieron para la represión del movimiento obrero y sindical. Según Grimaldos, los últimos años del franquismo Martín Villa los dedicó a conseguir pactos con la oposición para blanquear su pasado de camisa azul. Cuando las cosas se complicaban, recurría a sus dotes falangistas y policiales para la represión, como ocurrió durante la huelga de la Seat en la Zona Franca de Barcelona, en 1971, que acabó con la muerte del obrero Antonio Ruiz. Esta manera de actuar de palo y zanahoria, la narra el libro de Grimaldos Juan Román, un sindicalista que sufrió las actuaciones de Martín Villa en la Barcelona de los años 70.

“Una noche, un compañero me ofreció su propio domicilio como refugio, para ir hacia la casa donde él vivía teníamos que atravesar un enorme descampado que había junto a Corberó, una empresa muy importante entonces. Allí aparcaban todas las noches grandes camiones que esperaban cargar mercancías a primera hora de la mañana. Cuando mi compañero y yo pasábamos entre los vehículos se abrieron las puertas de uno de ellos, bajaron cinco o seis personas y nos estuvieron dando golpes hasta que se hartaron. Ese ha sido el estilo de Martín Villa: por una parte la intervención más o menos democrática – en aquella época dentro del ámbito del sindicato vertical- después la represión policial, y como complemento, las acciones de sus incontrolados de Falange”.

Rodolfo Martín Villa llegó a la Transición como uno de los hombres fuertes del régimen, tras ser ministro de Relaciones Sindicales con Carlos Arias Navarro, consiguió hacerse un hueco en el gobierno de Adolfo Suárez dentro del grupo de los exfranquistas, ocupando la cartera desde 1975 hasta 1979, periodo en el que ocurrió la matanza de Vitoria por la que Servini ha pedido su detención.

Otro de los sucesos que durante su empeño se sucedieron fue la bomba que se envió a la redacción de El País el 30 de octubre de 1978. Unos miembros de ultraderecha, que Martin Villa jamás persiguió, mataron al conserje del diario Andrés Fraguas y dejaron heridos al jefe de servicios generales, José Sampedro y al conserje Carlos Barranco. Hubo que esperar a que Rodolfo Martín Villa dejara la cartera de Gobernación para que se detuviera a los terroristas de ultraderecha. Paradójicamente, esto no impidió que en el año 2004 fuera nombrado presidente de Sogecable, empresa que formaba parte de la corporación dueña de El País.

La incidencia de Rodolfo Martín Villa ha sido muy importante durante la Transición y con la democracia ya consolidada, ya que fue comisionado del gobierno del PP en la comisión de investigación por el accidente del Prestige. Uno de los momentos de la Transición en los que más influencia tuvo el falangista Martín Villa tuvo lugar a propósito del referéndum sobre la ley por la reforma política, que se celebró el 15 de diciembre de 1976. Martín Villa había bebido de las tácticas propagandistas del franquismo y, junto a Rosón, Aparicio Bernal y Rafael Ansón, creó el grupo de relaciones públicas Ageurop. Mientras Martín Villa ocupa la cartera de Gobernación y la oposición clama contra el no al referéndum de la reforma política. los hombres de Ageurop ,con Ansón y Martín Villa a la cabeza, se sacan de la manga la campaña “Habla pueblo, habla”, que llama al voto favorable con la canción de Vino Tinto. Un tema que habla de libertad pero que era mera propaganda de Martín Villa enmarcada en su “operación referéndum”.

 

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