Antifeixistes.org

Tota la informació sobre l'extrema dreta al País Valencià

Reflexiones tras el avance de la (ultra)derecha en Andalucía

11 reflexiones tras el avance de la (ultra)derecha en Andalucía

SALVA MORENO FLORES 5 DE DICIEMBRE, 2018 La Voz del Sur

Tras varios meses sin escribir nada, y una vez pasados 3 días desde la celebración de las elecciones andaluzas, y con la cabeza más fría, pero con el corazón más caliente que nunca, me he decidido a lanzar algunas reflexiones que nos trae este nuevo ciclo, unas reflexiones que he intentado que no sean un análisis sociológico del resultado de las elecciones, sino una lluvia de ideas que miran hacia el futuro y sirvan de debate y guía para el trabajo a seguir:

  1. Si algo han certificado estas pasadas elecciones andaluzas es que la grieta que abrió el 15-M hace 7 años se ha cerrado. Esto no quiere decir que no se pueda reabrir o que no podamos abrir otras, pero estamos ante un cambio de ciclo político. Salvo que el panorama cambie mucho en los próximos meses, cosa que no tiene pinta de pasar (el juicio por el referéndum del 1-O comienza a principios de 2019), en el próximo mes de mayo las candidaturas del cambio sufrirán un pequeño retroceso y las opciones ultraderechistas conseguirán un importante avance en las instituciones en las siguientes citas electorales.
  1. Con un decepcionante 56,4% de participación, la izquierda transformadora nunca tendrá opciones de conseguir buenos resultados. El espectro político de la derecha es más fiel a las urnas y cuando la izquierda se queda en casa, pasa factura. Algo de autocrítica tendremos que hacer desde la izquierda cuando, cansados del susanismo, gran parte del voto que ha perdido el PSOE se ha ido a otras opciones políticas de derecha o, directamente, a la abstención. La izquierda solo triunfa en unas elecciones cuando la gente tiene hambre de votar y las calles son un hervidero de movilizaciones.
  1. Si hay algo que nos enseñó el 15-M es que las plazas llenas nos servían para aumentar la conciencia de clase y para avanzar en el imaginario colectivo de la gente. Y si algo nos enseñó el surgimiento de Podemos, es que podíamos frenar en las instituciones el avance de las políticas neoliberales y revertirlas. De poco sirven las calles llenas y las urnas vacías, o viceversa. Son dos vías de lucha que debemos mantener, complementar y retroalimentar. Las actuales instituciones no nos gustan, pero son otro campo de batalla donde tenemos que dar la pelea. Renegar de ellas solo puede traer un avance aún más grande de la extrema derecha.
  1. No existe la organización perfecta, y probablemente nunca exista. Debemos alejarnos del purismo que tanto nos caracteriza a la izquierda, del típico “ningún partido me representa”. Votar a un partido no implica tener que estar al 100% de acuerdo con sus propuestas y medidas, sirve para cavar trincheras en las instituciones ante el avance feroz del capitalismo y para conseguir pequeñas victorias para la clase trabajadora.
  1. Debemos potenciar la lucha antifascista, pero de nada nos sirve el antifascismo clásico, minoritario, sectario, masculinizado y estéticamente reconocible. Toca repensar una nueva expresión de antifascismo que sea amplio, atractivo para las de abajo, feminista y transversal, con la contundencia y claridad que siempre debe tener una expresión política que desee ser radical y de mayorías.
  1. Es cierto que, en mayor o menor medida, las ideas fascistas siempre han estado presentes en España, pero refugiadas en unas opciones políticas que no pueden ser catalogadas de extrema derecha, aunque parte de su ideario así lo sea. Ese matiz anti-establishment es lo más peligroso que tiene la nueva ultraderecha, que aparezca ante la sociedad como un movimiento insurgente y contestatario, cuando sus políticas son contra los y las más débiles y en favor de los poderosos.
  1. Sigue habiendo una enorme abstención de la juventud comprendida entre 18 y 24 años, una franja de juventud que no se ha visto totalmente representada en Adelante Andalucíapero que está medianamente politizada y simpatiza con los nuevos movimientos sociales como el feminismo. Necesitamos que esa indignación juvenil que se expresa en las redes sociales no se ponga de perfil y no haga oídos sordos en un día tan importante como el de unas elecciones, y más aún cuando en ellas se decide cuánta fuerza va a tener la extrema derecha en la siguiente legislatura.
  1. Con los aparatos políticos y los grandes medios de comunicación insistiendo en el monotema de Cataluña, las fuerzas del cambio lo tienen complicado para avanzar posiciones en las instituciones. Es necesario que la izquierda ponga sobre la mesa la agenda social, que se debata en la sociedad, una agenda social que solucione los problemas fundamentales de la gente corriente: la precariedad, la falta de inversión en educación y sanidad, los salarios de miseria, las violencias machistas y lgtbifóbicas… Sirva de ejemplo el debate público que surgió tras el principio de acuerdo de los presupuestos entre el Gobierno y Unidos Podemos, que lejos de ser la panacea, mejoran la vida material de la clase trabajadora en el corto plazo y alumbran el camino para seguir conquistando derechos. Caso aparte son los resultados obtenidos en la ciudad de Cádiz, gobernada por Kichi, donde Adelante Andalucía ha cosechado un 30,3% de las papeletas, más de 10 puntos de diferencia con la segunda fuerza. Nadie mejor sabe como las y los vecinos de Cádiz que las banderas y los discursos patrióticos no se comen, que lo que mejora las condiciones de la gente son las políticas concretas que van a la raíz de los problemas.
  1. En este nuevo ciclo, el movimiento feminista va a tener un papel crucial. La ola reaccionaria y machista que está surgiendo se parará con más feminismo. Comparto las palabras de un compañero que leí ayer: “las mujeres nos sacarán del fascismo. El 8-M tienen que ser terremoto.”
  1. También estamos observando la ofensiva progre que solo entiende como motor de cambio la vía electoral, que insiste en respetar los resultados democráticos y que invita a la juventud a no salir a manifestarse. Una cosa es que los resultados sean democráticos tanto en cuanto han sido sometidos a votación popular, y otra cosa muy distinta es que normalicemos y nos vayamos a quedar de brazos cruzados ante los discursos machistas, lgtbifóbicos, racistas y xenófobos en las instituciones, hayamos o no ejercido el derecho al voto.
  1. Si hay algo bueno que podamos extraer de esta jornada, es que la gente (sobre todo, joven) parece que está entendiendo que la autoorganización es fundamental, que no solo basta tener conciencia crítica y ejercer el ciberactivismo, sino que son esenciales las acciones directas y a pie de calle (manifestaciones, concentraciones, asambleas, pegadas de carteles, panfleteos…). Lo estamos viendo en las concentraciones que han derivado en manifestaciones por varias ciudades de Andalucía con la asistencia de varios miles de personas con hambre de tomar las riendas de su propio futuro.

Negar que tengo más miedo y preocupaciones que hace 3 días sería mentir. Preocupaciones por mi compañero José Ignacio, que tendrá que enfrentar discursos anacrónicos en la tribuna del Parlamento andaluz, pero sé que lo hará con los dientes más apretados y las espaldas más anchas que nunca. Miedo por mi amiga y compañera Elena, que por su orientación sexual y condición de mujer será más criticada y acosada que hace 3 días, pero sé que el feminismo le ha dado la inteligencia y la valentía que tiene. Miedo porque las pintadas aparecidas en las paredes de Jerez se conviertan en algo más organizado, directo y concreto. Pero hoy tengo más convicción y más determinación que hace 3 días, que no estamos solos ni estamos locas, que somos miles, millones. Que en nuestros corazones llevamos un mundo nuevo en el que la única prohibición sea preferir lo injusto.

No es VOX, es el PSOE andaluz

Que las tres versiones de la ultraderecha hayan conseguido mayoría absoluta no es culpa de un accidente meteorológico, es obra de un trabajo lento pero progresivo que el PSOE andaluz ha instalado en el sentido común

Domingo, 22 de marzo de 2015. Susana Díaz se las ve muy felices porque ha conseguido 47 escaños, un 35% de los votos y ha “frenado al populismo” en Andalucía, en referencia a Podemos, que acaba de irrumpir con 15 escaños en el Parlamento de Andalucía. Susana Díaz se las ve muy felices porque podrá pactar con Ciudadanos (9 escaños) tras haber expulsado meses atrás a Izquierda Unida del Gobierno andaluz, con quien había mantenido un duro enfrentamiento por el realojamiento de las familias desahuciadas de la Corrala Utopía en Sevilla, a las que el PSOE, como hace la ultraderecha, enfrentó con la lista de demandantes de viviendas para negarles un realojo urgente a 30 familias en exclusión social que vivían al raso tras el desalojo de un bloque de viviendas propiedad de Ibercaja.

A los pocos días de formar gobierno en 2015, tras negarse a pactar con Podemos y llorar por las esquinas porque había sufrido un “bloqueo de 80 días”, Susana Díaz se genuflexiona ante Emilio Botín, entonces presidente del Banco Santander. Tras el banquero cántabro, la presidenta en funciones andaluza se reúne con los presidentes de Telefónica, La Caixa y otros tótems del IBEX-35. Es el momento en el que las fuerzas oscuras del Régimen del 78 intentan usar a la “hija de un fontanero” para blanquear un sistema que se desmorona, amenazado por Podemos, y la utilizan para dar un golpe de Estado en el PSOE y poner a Mariano Rajoy de presidente. Nada mejor que una hija de la clase obrera para defender el plan urdido de las élites contra la gente sencilla. El plan era redondo.

Susana Díaz se pasea por la planta donde tiene el despacho Juan Luis Cebrián, antiguo presidente del Grupo Prisa, como si fuera su casa. Presume de ser hija de la clase obrera mientras urde su plan contra la misma. Es la niña del Régimen del 78, el producto perfecto del capitalismo rabioso que lo quiere todo. Metafóricamente, Susana Díaz se comporta como la hija de la sirvienta a la que los señoritos de la casa le han pagado la carrera, en lugar de como la hija de la señora de la limpieza que pelea para que haya becas para todos y que nadie, nunca más, tenga depender de los señoritos para llegar tan lejos como desee el hijo o la hija de un pobre.

Con Telefónica y el Banco Santander negocia unas becas de seis meses para recién licenciados, pagadas con dinero de la Junta de Andalucía, que le sirven más a ella que a los jóvenes a los que contratan y que son despedidos a los seis meses. Si una palabra define a Susana Díaz es la impostura con la que ha intentado tapar los huecos de un liderazgo sin cuerpo intelectual, sin pensamiento y sin corazón que se ha criado urdiendo estrategias, jugando a eliminar enemigos de partido dentro de las sedes del partido y desconectado del corpus emocional y político de la tradición socialista.

Año 2006. Manuel Chaves, expresidente de la Junta de Andalucía, le concede el Título de Hija Predilecta de Andalucía a María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba, por su “naturalidad y sencillez”. La mujer que representa el latifundio, la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos y la renuncia del PSOE andaluz a una reforma agraria que cree empleo y riqueza en las zonas rurales, es subida a los altares de un régimen que mira a la derecha en sus hechos políticos y económicos y la izquierda en su relato.

Paralelamente, el PSOE sitúa en la picota a los jornaleros del Sindicato de Obreros del Campo que denuncian el caciquismo y la falta de oportunidades en zonas agrarias donde la propiedad del pueblo es, casi enteramente, propiedad de terratenientes como la Duquesa de Alba y que se manifiesta contra el nombramiento humillante a la figura simbólica que aúna los males históricos que aquejan a esta tierra.

Todas estas señales simbólicas, pero muy visuales, ayudan a explicar y entender para quién ha gobernado el PSOE andaluz y qué sentido común ha ido instalando poco a poco en una sociedad, la andaluza, que se ha lepenizado a lo bonzo en las elecciones de este domingo. Por incomparecencia del electorado de izquierdas pero también porque una parte del antiguo electorado socialista se ha ido a VOX en lugar de a Adelante Andalucía, que ha sido incapaz de evitar la catástrofe de la entrada del fascismo en el Parlamento de Andalucía.

Si a esto le sumamos la ingente cantidad de dinero público que el PSOE andaluz ha derivado a medios de comunicación que llevan años alimentando a la ultraderecha y que Canal Sur es una empresa con gestión y programación conservadora, que alimentan el marco neofranquista de toros, folclóricas acríticas, caza y niños con arte, tenemos la fotografía cultural de la Andalucía actual, resultado de 37 años de hegemonía socialista que aspiró a aglutinar a todo el electorado en una especie de peronismo que aglutinara desde las hermandades del Rocío hasta el movimiento feminista.

Luego están las cifras de exclusión social, insoportables en barrios y pueblos de Andalucía donde la gente sobrevive rifando boletos por la calle o vendiendo espárragos o tagarninas. O las subvenciones públicas a la huida de la gran industria para evitar una contestación social, renunciando así a la defensa del modelo productivo. O el desprecio que desde el susanismo, que no es más que la degeneración de un partido que llegó a obtener en 2004 el 52% de los votos, le ha dedicado a periodistas incómodos y a Podemos e Izquierda Unida en pueblos donde, hasta que éstos llegaron a los ayuntamientos y amenazaron con denunciarlo, el PSOE licitaba las obras menores de semáforos, farolas y aceras a asociaciones vecinos controladas por militantes del PSOE, que se encargaban después de contratar a amigos y conocidos.

El PSOE hace demasiados años que no forma parte del tejido social andaluz, que no forma parte de los movimientos sociales, que sólo viaja en coche oficial que deja a sus altos cargos en la puerta de sus respectivas viviendas por la noche y los recoge por la mañana. En los movimientos sociales más dinámicos, el PSOE es un auténtico desconocido, cuando no el enemigo. El mismo 8M le pasó de largo. Mientras el PSOE y los sindicatos hicieron un paro de dos horas, testimonial, el movimiento feminista más joven y dinámico llenó las calles durante todo el día y asombró al mundo ante la sorpresa de propios y extraños.

Si a todo este le añadimos que la Junta de Andalucía ha introducido en la contratación pública a multinacionales, como la de Florentino Pérez, que pagan 4 y 5 euros la hora a las auxiliares de ayuda a domicilio de la Ley de la Dependencia, a monitoras de integración social, a limpiadoras y a cocineras de la escuela pública, que han creado un reguero de exclusión social financiado con dinero público, que ha hecho ricas a las empresas y pobres a sus trabajadoras, tenemos a un partido conservador, reaccionario y económicamente implacable con la gente sencilla que no tiene nada que envidiarle al PP de Galicia.

Mientras en lo importante el PSOE ha sido como cualquier partido de derechas, en lo anecdótico se ha permitido el lujo de jugar a ser de izquierdas, pero lo justo para no molestar a los señoritos, a la jerarquía eclesiástica y al lobby de los consejos de hermandades de la Semana Santa –que nada tienen que ver con la Semana Santa del pueblo- a los que les regala cada año millones de euros que éstos recaudan por la ocupación de la vía pública con los palcos, a la vez que prohíben que los pobres se sienten con su sillita de los chinos para esperar la llegada de los pasos.

Que las tres versiones de la ultraderecha hayan conseguido mayoría absoluta, con un discurso ultranacionalista español, no es culpa de un accidente meteorológico, es obra de un trabajo lento pero progresivo que el PSOE andaluz ha instalado en el sentido común del pueblo andaluz y que en los últimos años, con Susana Díaz haciendo de Agustina de Aragón en el conflicto catalán en lugar de pacificar y ayudar a solucionar desde el diálogo un problema tan serio, se ha agudizado hasta cotas insospechables.

A Susana Díaz y a los suyos, poco dados a la lectura, les hubiera bastado leerse un libro pequeñito escrito por el neurolingüista estadounidense George Lakoff, titulado No pienses en un elefante, que viene a decir que, cuando la izquierda fomenta el sentido común de la derecha, la gente termina votando al original y no a la copia. Ahora tendrán tiempo de leer. Les espera la cola del paro a una cantidad ingente de delegados provinciales, presidentes de empresas públicas, de secretarios, directores generales, asesores, hacedores de discursos y comisarios políticos que se enfrentan a la desmembración del pujolismo andaluz. La primera cita es en pocos meses con la sentencia de los ERE. No es VOX, es el PSOE andaluz.