Imputats sis policies locals de València per detenció il·legal i lesions a dos immigrants
La fiscalia demana tres anys de presó per a sis policies locals acusats de detenció il·legal i lesions a dos immigrants als què insultaren i vexaren amb frases com “gordo de mierda” i “sudaca de mierda“. Els fets van ocórrer al cafè Bahiano, el 7 d’octubre de 2007. Els agents van entrar i van demanar la documentació mentre proferien insults racistes. El fill del propietari avisà la Policia Nacional i tractà de gravar l’escena amb el mòbil, però els policies l’agrediren, causant-li ferides que tardaren 15 dies en curar, tot segons l’acusació fiscal. Una vegada més ens trobaríem davant un nou cas d’abús de poder, racisme i violència per part de la policia, que deixaria en evidència la baixa qualitat humana d’alguns agents i la manca de filtres dins el cos per evitar que individus amb aquests tics feixistes porten placa i pistola. Notícia d’El País:
Imputados seis policías locales en Valencia por detención ilegal
LYDIA GARRIDO – Valencia – 11/01/2011
La fiscalía pide tres años de prisión para seis policías locales acusados de detención ilegal y lesiones a dos inmigrantes a los que insultaron y vejaron con frases como “gordo de mierda” y “sudaca de mierda”. Además de la pena de cárcel, les pide 24 días de localización permanente. Así consta en el escrito de acusación del ministerio público.
Los hechos ocurrieron el 7 de octubre de 2007, de madrugada, media hora después de la medianoche. Dos agentes de la policía local, uniformados, entraron en el Café Bahiano, en la calle de Calatrava número 12. Pidieron al encargado, Santiago R. G. la documentación. Él no la entregó inmediatamente “porque estaba atendiendo a los clientes del local”. Y fue entonces cuando uno de los policías intentó golpearle con una carpeta y el otro le llamó “gordo de mierda, sal fuera si te atreves, sal de la barra, sudaca de mierda”. El encargado le contestó: “Calvo de mierda, vete de aquí, solo venís a molestar”.
Fue entonces cuando los dos agentes salieron del local y volvieron poco después con cuatro policías locales más con la intención “de dar un escarmiento”. El hijo del dueño intentó llamar a la policía nacional y grabar lo que ocurría con un móvil mientras pedía explicaciones. Los agentes, entonces, “le cogieron por el cuello y le golpearon, lo tiraron al suelo y lo inmovilizaron”.
El escrito de acusación recoge que “como consecuencia de la acción desmesurada de los agentes” el encargado sufrió lesiones varias que tardaron en curar 21 días. Su hijo, 15 días. Los agentes denunciaron a ambos, entre otras cosas relataron que les llamaron “policías fascistas” o “te voy a pegar dos tiros”. El juicio no se celebró al presentarse una denuncia de los dueños del bar hacia los agentes, asunto aún pendiente.














