TERRORISME FEIXISTA: La Fiscalia alemanya investiga un grup terrorista d’ultradreta que assassinà 10 persones i es planteja il·legalitzar el partit neonazi NPD
El terrorisme d’extrema dreta comença a ser reconegut poc a poc com un important problema a Europa, sobretot arran la massacre perpetrada pel terrorista noruec el passat mes de juliol, que va acabar amb la vida de més de 70 persones, la majoria adolescents. Ara, la policia i la Fiscalia alemanyes investiguen els 10 assassinats comesos per una banda neonazi entre l’any 200 i el 2006. Les víctimes són nou immigrants (vuit turcs i un grec) i una agent de policia de 22 anys. A hores d’ara hi ha dues persones detingudes i altres dos dels presumptes autors morts, trobats en una caravana aparcada junt a una casa que fou incendiada a Zwickau, a l’est d’Alemanya, i que presumptament era el quarter general del grup terrorista. La policia hi trobà diverses armes (pistoles, metralladores i granades) i diversos vídeos dels assassinats, reivindicats pel grup ‘Moviment Clandestí Nacionalsocialista‘. La banda es finançava atracant bancs, i se sospita que són autors de més de 13 robatoris a distints punts d’Alemanya. Es calcula que des de 1990, els neonazis alemanys haurien assassinat vora 100 persones a tot el país, a més dels brutals atacs contra immigrants, antifeixistes i altres grups contraris. La canceller alemanya, Angela Merkel, es proposa ara impulsar un nou procés de prohibició contra l’ ultradretà Partit Nacional Democràtic (NPD), arran la trama terrorista revelada pels assassinats en sèrie d’ immigrants. La cúpula de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), encapçalada per Merkel, ha presentat hui davant el congrés de la formació de Leipzig una moció destinada a reprendre el procés d’il·legalització iniciat en 2000 contra el NPD i que en el seu moment fou rebutjat per raons formals pel Tribunal Constitucional. El NPD te lligams amb diverses formacions espanyoles d’extrema dreta.
Conforme avança la investigació es van descobrint noves informacions inquietants. La primera, la possible implicació d’un agent dels serveis secrets amb el grup terrorista, i més recentment, la llista negra amb 88 polítics de tots els partits que pretenien assassinar, des d’Els Verds fins els liberals de la CDU.
Neonazis, posibles autores de diez asesinatos en Alemania (DW-World)
Espanto en Alemania por asesinatos neonazis y confesión en vídeo (Reuters)
Detenido un presunto cómplice de los neonazis alemanes imputados en diez asesinatos (EFE)
Merkel plantea prohibir el partido ultraderechista NPD tras los asesinatos de inmigrantes (EFE)
Merkel cree “vergonzoso” el asesinato de inmigrantes por neonazis (La Vanguardia)
Un agente del espionaje alemán, vinculado con una trama de terrorismo neonazi (El País)
Los neonazis tenían una lista negra de políticos alemanes (Público)
Los neonazis han matado a 147 personas desde 1990 en Alemania (Gara)
Alemania creará un registro nacional de neonazis y ultraderechistas (RTVE)
El terrorismo ante el que cerramos los ojos (La Pupila Insomne)
Palizas nazis a domicilio (El Mundo)
Por qué no está prohibido en Alemania un partido neonazi (El Mundo)
La mayoría de los alemanes, partidarios de ilegalizar al principal partido neonazi (RTVE)
Crece la red de neonazis en Alemania (El Mundo)
Alemania compensará a las familias de las víctimas asesinadas por la banda neonazi (El Mundo)
Alemania: Marcha contra los asesinatos racistas (Euronews)
Merkel cree que es “una responsabilidad histórica” ilegalizar al partido neonazi NPD (20minutos)
El Pequeño Adolf y los asesinos neonazis (El País)
Neonazis, posibles autores de diez asesinatos en Alemania
Alemania investiga diez misteriosos crímenes ocurridos en Alemania la última década, que se atribuyen ahora a un grupo neonazi.
El caso ocupa a las autoridades policiales alemanas desde hace trece años, cuando un vendedor de frutas de origen extranjero fue asesinado en las afueras de la ciudad de Núremberg. Nueve meses después, otro hombre fue matado por desconocidos también en esa ciudad de Baviera.
A estos crímenes siguieron otros más en Hamburgo, Múnich, Rostock, Dortmund y Kassel. En dos casos ocurrieron en puestos de comida típica de Turquía, por lo que los ataques pasaron a ser conocidos como los “homicidios döner” (el “döner” es un plato turco de carne asada que se vendía en esos puestos). En total, nueve personas (ocho alemanes de origen turco y uno de nacionalidad griega) fueron víctimas de los asesinos.
Durante años, investigadores de varios Estados federados trataron de encontrar a los autores de los asesinatos, sin éxito.
La cadena criminal
En 2007, dos agentes de policía, un hombre y una mujer, fueron atacados a plena luz del día en Heilbronn, en otro crimen que hasta ahora parecía no tener relación con los “homicidios döner”. Una joven oficial de 22 años falleció a causa de las heridas de bala, en un hecho que conmocionó a la opinión pública alemana.
En el rompecabezas de este caso existen aún más incidentes violentos: el robo de un banco en Eisenach y el incendio provocado de una casa en Zwickau, en el este de Alemania.
Este viernes (11.11.2011), las piezas comenzaron a juntarse de nuevo. En el edificio de Zwickau se encontró el arma con la que fueron perpetrados los “homicidios döner”. Se trata de una pistola de fabricación checa.
El otro acto criminal consistió en el robo a un banco en la mencionada localidad de Eisenach, luego del cual fueron encontrados dentro de una casa rodante, muertos, dos de los asaltantes. Ahí mismo fue encontrada otra pista fundamental e inesperada: el arma con el que fue ejecutada la agente de policía en Heilbronn.
Así se fue robusteciendo la tesis que hoy los investigadores consideran definitiva: los dos asaltantes fallecidos y Beate Z., una mujer que se entregó en Zwickau, pertenecen a un grupo neonazi que optó por la violencia terrorista, lo que constituye una nueva calidad en la escena neonazi alemana. Los tres vivían en el edificio al que se prendió fuego en Zwickau.
En la vivienda semiconsumida por el fuego se halló la pistola con la que se cometieron todos los “crímenes döner” y las esposas de servicio de Michèle K., la policía asesinada. La policía encontró además vídeos propagandísticos del grupo “Clandestinidad Nacionalsocialista”, de extrema derecha. En la casa rodante se encontraron las armas de servicio de los policías de Heilbronn, pumpguns, una ametralladora, un revólver, una pistola y una granada de mano.
Extremismo de derecha
La evidencia acumulada de todos estos casos permite suponer a las autoridades alemanas que se trata de hechos motivados por el extremismo de derecha. “Hay pistas en el sentido de que los dos asaltantes fallecidos y la mujer detenida tenían conexiones desde los años noventa con círculos neonazis”, dieron a conocer voceros de la fiscalía federal.
De confirmarse todas las sospechas, “sería la primera vez que una célula de extrema derecha perpetra una serie de atentados sangrientos en la República Federal de Alemania”, declaró a su vez el jefe del sindicato de la policía alemana, Bernhard Witthaut.
Al parecer, la banda criminal financiaba sus actividades ilícitas con robos como el ocurrido en Eisenach, agregaron las autoridades. También se investigas indicios que indican que el trío se había especializado en el manejo de explosivos, y de que los atacantes pudieran haber estado involucrados en otros crímenes de alto impacto ocurridos en años recientes.
Los resultados de las investigaciones inquietan tanto a la Autoridad de Protección de la Constitución como al ministro del Interior.
Autor: Enrique López
Editor: Pablo Kummetz
Detenido un presunto cómplice de los neonazis alemanes imputados en diez asesinatos
Berlín, 13 nov (EFE).- La fiscalía federal alemana informó hoy de la detención de un hombre de 37 años, bajo sospecha de complicidad con el trío de neonazis implicados en diez asesinatos, en su mayoría de inmigrantes de origen turco o griego, además de una agente de la policía.
El detenido es sospechoso de pertenencia a una organización terrorista con “trasfondo nacionalsocialista”, indicaron fuentes del departamento fiscal, con sede en Karlsruhe (oeste del país).
La fiscalía federal asumió el pasado viernes la investigación de una presunta trama ultraderechista como responsable de los asesinatos, entre 2000 y 2007, de ocho comerciantes turcos y un griego, así como de una agente de la policía.
El caso salió a relucir una semana atrás, tras aparecer muertos en una caravana dos hombres, de 34 y 38 años, inmediatamente después de haber cometido un atraco a un banco.
A su muerte, aparentemente un suicidio, siguió la explosión de la vivienda que compartían con una tercera miembro del grupo, una mujer que poco después se entregó a la policía y que se encuentra desde entonces detenida.
En la caravana se encontró el arma de una policía asesinada en 2007, en Heilbronn (sur del país), mientras que las ruinas de la casa se halló la pistola con que fueron asesinados hasta nueve inmigrantes, entre 2000 y 2006 y en distintas ciudades repartidas por toda Alemania.
Tales hallazgos llevaron a la fiscalía federal a asumir el caso del presunto terceto de asesinos, de los que hasta entonces se sabía que en los años 90 habían militado en organizaciones ultraderechistas y atracado al menos 14 bancos.
Según revela en su último número, aparecido hoy, el semanario “Der Spiegel”, en las ruinas de la casa se encontraron asimismo varios DVD conteniendo una confesión grabada de la autoría de esos asesinatos, además de la implicación en otros atentados sin víctimas mortales.
En las grabaciones aparecen asimismo imágenes de algunas de sus víctimas, inmediatamente después de haber sido asesinadas de un tiro en la cabeza.
El detenido ahora como presunto cómplice, identificado como Holger G. y residente en Hannover (norte de Alemania), es sospechoso de pertenecer al mismo grupo de ideología nacionalsocialista que el terceto y se investiga su eventual implicación en esos asesinatos.
Según la fiscalía, el hombre estaba en contacto con el terceto desde 1990 y al parecer les facilitó documentos de identidad falsos y les alquiló repetidamente caravanas como la que utilizaron para el asesinato de la policía o para el suicidio de los dos hombres, el 4 de noviembre.
Merkel plantea prohibir el partido ultraderechista NPD tras los asesinatos de inmigrantes
Leipzig (Alemania), 14 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se propone impulsar un nuevo proceso de prohibición contra el ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD), tras la trama terrorista revelada por los asesinatos en serie de inmigrantes presuntamente cometidos por una banda de neonazis.
La cúpula de la Unión Cristiademócrata (CDU), encabezada por Merkel, presentó hoy ante el congreso de la formación de Leipzig una moción destinada a reanudar el proceso de ilegalización iniciado en 2000 contra el NPD y que en su momento fue rechazado por razones formales por el Tribunal Constitucional.
La propia Merkel calificó hoy, en la apertura del congreso de la CDU, de “vergüenza para Alemania” la existencia de una trama terrorista de extrema derecha, revelada a raíz del suicidio de dos neonazis, presuntamente los asesinos materiales de al menos nueve inmigrantes, más una agente de la policía, entre 2000 y 2007.
Un agente del espionaje alemán, vinculado con una trama de terrorismo neonazi
Un agente de los servicios secretos alemanes estaba al tanto de la trama de terrorismo neonazi que conmociona Alemania desde el viernes. El agente secreto alemán se encontraba en el cibercafé de Kassel (a unos 380 kilómetros al oeste de Berlín), donde fue asesinado en 2006 Halit Yozgat, de 21 años, la última víctima conocida de los nueve asesinatos racistas cometidos desde 2000 por un grupo terrorista nazi denominado Resistencia Nacionalsocialista (NSU).
El diario Frankfurter Allgemeine, que publica hoy esta información, añade que el funcionario ha sido suspendido de servicio. Yozgat, un alemán de ascendencia turca, murió tiroteado con la misma pistola utilizada por la banda para asesinar a otros ocho hombres de origen extranjero. En 2007, los terroristas neonazis asesinaron a una agente de policía. Las autoridades investigan su relación con otros crímenes.
¿Cómo es posible esquivar durante 13 años a la justicia en Alemania, un país tan obsesionado con la seguridad que aplica multas a quienes no llevan luz en su bicicleta? ¿Cómo es posible que las autoridades investigaran tan mal nueve asesinatos, además de algunos atentados con bomba?
La canciller Angela Merkel dijo ayer que el “terrorismo de ultraderecha” es “una vergüenza” para Alemania. El ministro de Interior Hans-Peter Friedrich aseguró hace unos meses que “en Alemania no hay indicios de terrorismo de ultraderecha”. Ayer se desdijo.
La notica del agente involucrado agrava las sospechas contra los servicios secretos, que en Alemania llevan el orwelliano nombre de Oficina para la Protección de la Constitución (BFV). Diversos medios revelan que la acusada Beate Zschäpe, que se encuentra detenida, mantenía contactos regulares con la BFV mientras la banda asesinaba por toda Alemania. Las autoridades lo niegan.
De momento han sido identificados tres miembros del NSU: Beate Zschäpe, Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt. Los tres habían sido detenidos en 1997 por simular la fabricación de una bomba; sin embargo, pasaron rápidamente a la clandestinidad pese a que la BFV supuestamente los mantenía bajo vigilancia.
Desde entonces, perpetraron una pasmosa serie de asesinatos xenófobos, atentados con bomba y atracos bancarios sin que las autoridades tomaran cartas en el asunto. Tenían documentos falsificados y un refugio en la ciudad sajona de Zwickau. La policía dice que Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt se suicidaron hace dos semanas. Acto seguido, Zschäpe incendió el piso refugio y se entregó. El domingo, la policía detuvo a un cuarto sospechoso.
La banda grababa en vídeo a sus víctimas y fotografiaba sus cadáveres. Combinaron estas imágenes con dibujos animados de la Pantera Rosa para confeccionar un grotesco vídeo amenazante en el que hacían escarnio de los muertos y de la policía. No llegaron a enviárselo a nadie. Solo una incoherencia más por aclarar.
“El terrorismo ante el que cerramos los ojos”
“Nos manifestamos porque queremos que Polonia sea de los polacos y no de los extranjeros”, «Los homosexuales están en el Parlamento y los judíos gobiernan el país y han hundido Polonia», «la raza blanca está en peligro en Polonia y Europa». Esos eran los mensajes de los grupos nazi-fascistas que marcharon el pasado 11 de noviembre en Polonia y se enfrentaron de manera violenta con Antifascistas que pretendieron frenar la concentración. Como reporta el Diario Octubre, “los nazi-fascistas aprovecharon la festividad del 11 de noviembre – cuando los polacos conmemoran la independencia de su país, en 1918 – para expresar odio, intolerancia y violencia. La mayoría eran polacos, pero también asistieron nazi-fascistas de países como Alemania, Ucrania, República Checa, Eslovaquia y Hungría”.
Por otra parte, la organización extremista alemana Clandestinidad asesinó entre 2000 y 2007 a nueve comerciantes extranjeros – ocho turcos y un griego -, además de una gendarme alemana, sin que las autoridades fueran capaces siquiera de relacionar los casos. El ministro de Interior de Alemania, Hans-Peter Friedrich señaló: “Es muy preocupante constatar que no se estableció a tiempo ninguna relación entre los sectores de la extrema derecha de Turingia –uno de los estados alemanes – y la serie de asesinatos cometida en toda Alemania”.
El ascenso de la ultraderecha en países como Finlandia, Austria, Dinamarca, Noruega, Holanda, Francia y Suecia es vertiginoso. Partidos como Frente Nacional (Francia), Unión Democrática de Centro (UDC) (Suiza), el Partido para la Libertad (Holanda), Demócratas de Suecia (SD) – por citar algunos -, con discursos que arremeten contra inmigrantes e islámicos, ascienden en la lidia política. Las actuales dinámicas sociales, signadas por el desconcierto de las mayorías y el desequilibrio del poder imperante, condicionan una furibunda violencia ultraderechista. En Estados Unidos encuentran un escenario propicio para su despliegue, como ocurrió durante el mandato de George W. Bush. Los crímenes cometidos por los llamados grupos de odio en la sociedad estadounidense ya superaron al año anterior, teniendo como principales móviles el racismo y el fanatismo religioso. Clarence Dupnike – sheriff del distrito de Pima, Arizona – al evaluar la masacre de Tucson aseguró: “La rabia, el odio, el fanatismo que tiene lugar en este país, se están volviendo escandalosos”.
En las décadas del setenta y ochenta del pasado siglo, la escalada de la ultraderecha tuvo en el ámbito de la cultura un cimiento desde el cual invadió todo el escenario político. El ataque contra el “multiculturalismo” es una de sus principales expresiones actuales, apropiándose de las tesis de Huntington sobre el choque de civilizaciones. Para ellos, la eliminación de cualquier viso de diversidad cultural es condicionante para “salvar” a esas sociedades. El “voluntarismo e irracionalismo, principios sustentados en la teoría del superhombre y en el culto a la acción”, los lleva a percibir como una cruzada salvadora la masacre de Anders Behring Breivik, en Noruega. En lo que define como su manifiesto Behring Breivik, asegura: “No se puede derrotar a la islamización o detener /revertir la colonización islámica de Europa del Oeste, sin quitar primero las doctrinas políticas manifestadas a través de la multiculturalismo/marxismo cultural”.
Ante la crisis económica se apela al “miedo por el desorden en Occidente, generado por europeos y americanos”, se critica el llamado “hedonismo seguro”, responsable del actual “apocalipsis económico – social”, desde sus discursos defienden los “valores tradicionales” – trabajo, familia, etc.-, y construyen una “memoria colectiva fantaseada”. Si durante la década de los ochenta los ideólogos de la derecha posicionaron un discurso ahistoricista, en la actualidad este se reacomoda en un ejercicio de reescritura de la historia. En el estado de Texas, la Junta de Educación planea una reconstrucción del discurso historiográfico desde una resignificación que enaltezca los momentos más grises en la historia de los Estados Unidos. Algunas propuestas de textos legitiman ideas como:
“La historia posterior a la Guerra Civil se reescribió y convirtió a los refinados sureños, propietarios de plantaciones, en monstruos que maltrataban a los esclavos negros. En realidad, esta refinada clase social era el epítome de las virtudes de la civilización. Compárese su benévolo dominio con el de los saqueadores oportunistas y pillos durante la era de la Reconstrucción. Ellos obligaron a los valientes sureños a unirse al Ku Klux Klan para defender la cultura local”
“Reagan comprendió nuestra historia excepcional y la intención de Dios de armar a los ciudadanos contra humanos y animales que se meten en propiedad ajena y son lo bastante estúpidos como para ponerse a tiro”.
En la obra La era de la sinrazón en Estados Unidos (The Age of American Unreason, 2008)- Susan Jacoby señala: “Estados Unidos está enfermo con una poderosa cepa mutante que vincula ignorancia, anti-racionalismo y anti-intelectualismo. La virulencia de esta epidemia es inseparable de una negligencia que es, paradójicamente, agresiva y pasiva”.
El fundamentalismo religioso neocons vuelve a copar los primeros planos, esta vez con David Barton como líder. Los encuentros de Barton con los candidatos republicanos a las presidenciales del 2012 –sobre todo con miembros del Tea Party – se suceden, e incluyen a Mike Huckabee, Newt Gingrich y Michele Bachman. Gingrich aseguró que de ser elegido como candidato republicano lo designará como asesor de campaña. Las supuestas profecías de Barton tienen bases históricas y bíblicas. Huckabee asegura que Braton es “quizás el mayor historiador sobre la naturaleza espiritual de los primeros tiempos de Estados Unidos”. Derek Davis, director de estudios sobre la iglesia y el estado en la Universidad Baylor, considera sus propuestas como “un montón de distorsiones, medias verdades e historias torcidas”.
Las vertientes derechistas del pensamiento europeo, por su parte, hablan no sólo del agotamiento de la izquierda, sino del modelo socialdemócrata, al que atribuyen los actuales problemas del capitalismo. Por eso se sienten con el legítimo derecho de subsanar la anarquía del sistema capitalista. En Gran Bretaña la revolución conservadora inglesa, desde la “guerra de posición” de Margaret Thatcher a la “Tercera Vía” de Tony Blair –partidario de la “New Britain” -, dejó huellas indelebles en las fuerzas socialdemócratas. En este momento el ala más derechista de los tories –conservadores -, presiona al gobierno de David Cameron para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, protagonizando la mayor revuelta en las filas conservadoras desde su elección.
A las elites de poder no les importa tanto cómo funcionen la ONU y otros organismos internacionales, lo importante es como marcha el FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio (OMC) o la OTAN, y que esos mecanismos de control financiero hagan caer sobre los pobres las políticas de ajuste y regulación del déficit fiscal. Vivimos tiempos de confrontación, no sólo en el escenario global sino hacia el interior de los países. Es evidente el tránsito del modelo de contención de George Kennan – imperante durante la Guerra Fría – a un post bipolarismo articulado sobre la base del “Choque de Civilizaciones” de Samuel Huntington. Aquellos que pronosticaron tras la caída del campo socialista un tránsito hacia un mundo multipolar, son testigos del derrumbe total de la ONU como sistema de seguridad colectivo y del desplazamiento desde una diarquía – Estados Unidos – UE – hasta un sistema monárquico liderado por la Casa Blanca.
Desde los sucesos del 11 de septiembre, invaden el escenario global posiciones de tendencia fascista como el antisemitismo, la xenofobia, el ultranacionalismo, el rechazo al islam, la homosexualidad y la inmigración, condicionantes de nuevas formas de violencia definidas por el periodista y escritor sueco Stieg Larsson como “el terrorismo ante el que cerramos los ojos”.
REPORTAJE EL PAÍS: TERRORISMO NEONAZI
El Pequeño Adolf y los asesinos neonazis
Ni la policía alemana entiende cómo una banda hitleriana, vigilada por un servicio secreto, pudo matar a diez personas, poner bombas y vivir tranquilamente durante 14 años
JUAN GÓMEZ 20/11/2011
A las cinco de la tarde aún era de día en Kassel, pero nadie vio huir al pistolero que disparó en la cara de Halit Yozgat, un chico de 21 años. Solo uno de los cuatro clientes que usaban los ordenadores de la trastienda escuchó un “ruido fuerte” al que no dio mayor importancia. Así que a Ismail Yozgat le tocó descubrir el cuerpo de su hijo agonizando entre los locutorios del cibercafé familiar. Los testigos que pudo reunir la policía recordaban a otro cliente con gafas, alto, rubio y fornido. Las huellas del ADN permitieron la detención de quien resultó ser un agente de los servicios secretos identificado como Andreas T. y conocido en su pueblo por el sobrenombre de Pequeño Adolf. Lo soltaron por falta de pruebas.
Este suceso de 2006 ha vuelto esta semana al primer plano de la actualidad, al conocerse que aquella efímera detención coincidió con el final de una brutal campaña terrorista: al menos 10 asesinatos racistas, dos atentados con bomba y una serie de 14 atracos cometidos por una banda autodenominada Resistencia Nacionalsocialista (NSU). Lo peor del pasado de Alemania ha vuelto a los titulares.
El joven Halit Yozgat, al que dispararon a bocajarro, fue la novena y última víctima de la serie de asesinatos xenófobos cometidos por los nacionalsocialistas, que un año después mataron a una agente de policía. El silencio se hizo sobre estas muertes y sus autores hasta que, el pasado 4 de noviembre, los neonazis Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos fueron hallados muertos en una caravana en llamas. Acababan de atracar un banco. La Fiscalía afirma que se suicidaron, pero hay serias dudas. Un par de horas más tarde del hallazgo de los cadáveres, la novia de Mundlos, Beate Zschäpe, voló el piso que los tres compartían en la idílica Zwickau (Sajonia). Ella se entregó a la policía diciendo: “Soy la que buscan”. El trío de neonazis llevaba en la clandestinidad desde 1998. Los hallazgos no pararon aquí: en la caravana incendiada se encontró la pistola reglamentaria de una agente de policía asesinada a tiros en 2007. Y entre los escombros del piso volado estaba el arma que mató a los nueve inmigrantes.
Nadie se atribuyó en su día estos crímenes. Hasta que hace un par de semanas el partido La Izquierda (Die Linke) recibió un vídeo reivindicativo de la banda: un cínico montaje que combina dibujos animados de la Pantera Rosa con imágenes reales de los nueve asesinatos racistas y de otros dos atentados con bomba del mismo signo. Son 15 minutos de humor grotesco en los que muestran los cadáveres ensangrentados y se mofan de las víctimas. Lo llaman “la gira alemana de NSU”. Solo enviaron un par de copias, que llegaron a su destino cuando Mundlos y Böhnhardt ya habían muerto. Uno de los sobres iba dirigido al partido de izquierda PDS, que no existe desde que se fundó Die Linke en 2007. Otro ejemplar llegó al buzón del diario bávaro Nürnberger Nachrichten en un sobre sin franquear: alguien lo había llevado personalmente.
El balance de la campaña terrorista neonazi comprende nueve hombres muertos, ocho de ascendencia turca y un griego, entre 2000 y 2006; además de una agente de policía asesinada y decenas de heridos en dos atentados con bomba. Alemania descubre ahora que el trío de terroristas neonazis han vivido impunemente en la clandestinidad casi 14 años, sin que nadie los vinculara con los atentados ni con los 14 atracos que perpetraron. La historia se corona con los dos extraños suicidios, así como la misteriosa presencia de un agente de los servicios secretos de ideología ultra, el Pequeño Adolf, en el escenario del noveno crimen.
¿Quién componía el trío de neonazis? El asistente social Thomas Grund los conoció ya en 1991, cuando tenían entre 15 y 20 años de edad. Grund, que se acerca hoy a los 60, sigue dirigiendo un centro juvenil en una de las colonias de torres residenciales típicas de la antigua República Democrática Alemana (RDA). En el cemento de aquellos plattenbauten, la ideología y la moda neonazis encontraron un enorme eco. Entre muchos jóvenes, que acababan de presenciar el cataclismo del régimen comunista en el que nacieron, cundió la idea de que la nueva Alemania era solo un paso intermedio hacia un Cuarto Reich.
Mientras, la dramática reconversión industrial llenaba de parados los territorios de la antigua RDA. En aquel tiempo era fácil que un forastero encontrara actitudes hoscas o abiertamente hostiles en las calles del este de Alemania. Estaban a la orden del día los ataques a extranjeros y a personas cuyo aspecto sugiriera otras diferencias: izquierdistas, mendigos, homosexuales. Aquella agresividad cristalizó en varios ataques xenófobos a gran escala. El de Rostock-Lichtenhagen, en 1992, tomó el cariz de un auténtico pogromo cuando cientos de vecinos se acercaron a jalear a los neonazis que habían incendiado una residencia de refugiados políticos extranjeros.
“La ultraderecha militante”, recuerda Grund, “estaba formada por grupos reducidos y bien reconocibles”. Zschäpe, que es la única superviviente del trío en cuestión, era una de las pocas chicas que “se juntaba como uno más entre los cabecillas”. Los dos chicos paseaban “toda la parafernalia” de la moda neonazi-skin: botas, cazadoras bomber, cabezas rapadas, todo ello muy en boga en el este de Alemania durante los años posteriores a la caída del Muro. Zschäpe, en cambio, no adoptó el estilo nazi femenino (pelo corto, flequillo con flecos largos a los lados). Mundlos era el mayor de los tres, “el líder del grupo”. Böhnhardt, crecido en orfanatos, solía ir armado con un cuchillo. Mantenían contactos con notorios neonazis de la región, donde “muchos jóvenes les tenían miedo”. Las dificultades para encontrar más testimonios de quienes los conocieron en la época sugieren que ese miedo permanece.
Hacia 1996, decenas de neonazis de la región se articularon en una organización que llamaron Defensa Patriótica de Turingia (THS). Mantenían contactos con otras organizaciones ultras y con el partido NPD. Mundlos evolucionó hacia “una actitud de falsa mansedumbre, para aparentar que era un joven burgués cualquiera”, recuerda Grund. El trío estaba metido hasta el cuello en las redes neonazis de Jena, una ciudad de 100.000 habitantes, hasta que pasaron a la clandestinidad en 1998. Justo cuando la policía iba a detenerlos como sospechosos de fabricar bombas. Una vez sumergida, la Defensa Patriótica de Turingia se convirtió en la Resistencia Nacionalsocialista, bajo cuya marca cometieron al menos 12 atentados y 14 atracos.
¿Qué hacía el Pequeño Adolf? Este hombre, del que solo se conoce su nombre propio y la inicial de su apellido, Andreas T., era funcionario de los servicios secretos alemanes, la llamada Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BFV). Cuando lo detuvieron como sospechoso del asesinato de Halit Yizmal en 2006, el agente aseguró que estaba “por casualidad” en el lugar del crimen, viendo pornografía en uno de los ordenadores de la trastienda. Rondaba los 40 años. En el desván de sus padres, la policía encontró símbolos nazis que había grabado en las vigas cuando era un adolescente al que ya todos en su pueblo conocían como Pequeño Adolf. En su residencia de adulto encontraron munición ilegal, pistolas con licencia, manuscritos ultraderechistas de su puño y letra y un ejemplar de Mi Lucha, la autobiografía de Adolf Hitler prohibida en Alemania. Así que el Pequeño Adolf leía al verdadero Hitler. Decenas de periodistas han sitiado estos días su casa en Hofgeismar, muy cerca de Kassel, donde trabaja en una oficina del Gobierno regional a la que fue relegado en 2007. Judicialmente no se le acusa de nada, aunque fue sometido a un nuevo interrogatorio el lunes pasado.
¿Por qué tanto secretismo? A la reserva habitual que observan siempre los servicios de información hay que añadir, en el caso alemán, que la BFV está dividida en 16 jefaturas diferentes, una por cada Estado federado. Andreas T. captaba informantes para el servicio secreto del Estado de Hesse. Pagan a sus topos con fondos reservados y los proveen de papeles falsos cuando los necesitan. Las autoridades de Hesse brindaron en los noventa “ayuda significativa” a la vecina Turingia para organizar su servicio de información tras la caída del Muro. Al menos uno de los topos captados y mantenidos por Andreas T. participó en manifestaciones de la Defensa Patriótica de Turingia, la red neonazi de donde salieron los terroristas.
Un tipo estrafalario y derechista, Helmut Roewer, dirigió los servicios secretos de Turingia entre 1994 y 2000. Este caballero, encausado por corrupción, invirtió cientos de miles de euros en pagar a informantes de organizaciones radicales. Notorios neonazis como Thomas Dienel o Wolfgang Frenz, después funcionarios del partido ultra NPD, han presumido de que muchos informantes destinaban parte de su paga al mantenimiento o ampliación de estructuras de ultraderecha. A cambio, ofrecían a los servicios secretos confesiones inventadas o resúmenes de informaciones ya publicadas por la prensa. Fue bajo el mandato de Roewer cuando desapareció del mapa el trío neonazi que integró la banda NSU. El servicio secreto los vigilaba, pero no evitó que huyeran justo a tiempo. El trío pasó casi 14 años en la clandestinidad con unos documentos personales bien falsificados.
El presidente del Sindicato de la Policía (GDP), Bernhard Witthaut, cree que esos documentos eran papeles falsos “legales”; es decir, de los que se usan para proteger a testigos y a informantes. Al comisario Witthaut le molesta en particular que Roewer acuse ahora a la policía del monumental error que supuso la huida del trío. Entre los policías alemanes, dice, crece la “consternación por las posibles implicaciones del asesinato de una colega de servicio”, en referencia a Michèle Kiesewetter, décima víctima de NSU, que fue tiroteada junto a su compañero de patrulla en 2007. Entre los cascotes del piso volado en Zwickau estaba el arma utilizada en ese crimen y las esposas de ambos agentes. El comisario Witthaut explica que “un policía de a pie tiene que preguntarse cómo ha sido posible que huyeran y que se escondieran por tanto tiempo”.
Aquella huida convirtió al trío en ídolos de los ultras de Turingia, donde incluso les dedicaron canciones de rock radical. Se decía que estaban en Suecia, en Sudáfrica o en Holanda y que mantenían contacto con este o aquel neonazi. Los rumores fueron puestos en circulación por antiguos camaradas de la Defensa Patriótica de Turingia, como Tino Brandt, un nazi muy conocido, que también estaba en la nómina oculta de los servicios secretos. Mientras, los terroristas seguían impunemente con su serie de asesinatos a personas de ascendencia extranjera, casi todos pequeños propietarios.
Como Enver Simsek, que atendía un puesto de flores en Núremberg (Baviera) cuando fue tiroteado con dos pistolas diferentes, hace ahora 11 años. En los seis años siguientes también murieron a manos de los terroristas un sastre, dos fruteros, un vendedor de kebab, un hostelero, un cerrajero, un quiosquero y, por último, el joven Halit en Kassel. Todos menos uno, que era griego, tenían ascendencia turca. Pero la policía descartó desde el principio la posibilidad de un móvil ideológico de la desconcertante serie de crímenes y la atribuyó a oscuras mafias extranjeras. La guinda racista la puso quien bautizó la campaña terrorista como “los asesinatos del kebab”.
El domingo pasado fue detenido otro militante neonazi llamado Holger G., el cuarto sospechoso de colaboración con la banda. Alquiló vehículos para ellos y les prestó papeles. Todo apunta a que el trío contó con una amplia red de cómplices o ayudantes. El propio Holger G. era un viejo conocido de las autoridades de Baja Sajonia, cuyos servicios secretos lo vigilaron por su supuesta complicidad con el trío desparecido; pero él siguió ayudándoles sin que nadie se lo impidiera.
La sangre fría de los asesinos casa muy bien con la ideología nazi, que deshumaniza al contrario. Desde este punto de vista no sorprende que nadie reivindicara los atentados en su día: se trata de exterminar al adversario, como hacía la SS de Hitler en los campos de concentración. Pero, si se acepta esa explicación, no se entiende para qué hicieron el vídeo de la Pantera Rosa. Hay que alinear ese interrogante en una larga fila: ¿De qué vivió el trío durante 14 años? ¿De dónde sacó las armas? ¿Cómo supieron que los iban a detener en 1998? ¿Se suicidaron realmente dos de ellos? ¿Qué papel jugaron los servicios secretos y el Pequeño Adolf?
Los servicios secretos alemanes, tanto los internos (BFV) como los externos (BND), tienen una larga tradición de ceguera del ojo derecho. En la posguerra alimentaron sus filas con antiguos nazis. Caído el Muro, y sin perder del todo sus obsesiones por la izquierda, los investigadores reemplazaron el viejo enemigo comunista por la flamante amenaza islamista.
La ultraderecha se ha cobrado muchas más vidas en Alemania que cualquier otro tipo de terrorismo. La fundación antirracista Amadeu Antonio cuenta 182 víctimas mortales de agresiones de ultraderecha desde la unificación de Alemania en 1990. La canciller Angela Merkel prometió el lunes pasado “el esclarecimiento inmediato y completo” de los 10 últimos asesinatos. El comisario Witthaut también espera que se logre, pero añade al teléfono un resignado: “A lo mejor”.















