28 gener 2012

La ultradreta europea balla a Viena el dia de l’Holocaust. Vora 6.000 antifeixistes protesten a la porta del palau

Nombrosos líders ultradretans europeus es van reunir divendres a ballar en un dels llocs més emblemàtics de Viena, coincidint amb el Dia Internacional en Memòria de l’Holocaust. Entre 3.000 i 6.000 manifestants van sortir a protestar contra aquesta celebració que es realitza en els salons de l’antic palau imperial, Hofburg, al centre de la capital austríaca. Amb un cèrcol al voltant de la Plaça dels Herois, d’accés al lloc del ball, la policia va intentar impedir que es produïssin confrontacions. En un primer balanç, l’agència de notícies austríaca APA va informar que 21 persones van ser detingudes, i hi va haver una mitja dotzena de ferits lleus entre manifestants, convidats al ball i agents de policia. Marine Le Pen, candidata de Front Nacional francès, el parlamentari nacionalista suec Kent Ekerot i l’europarlamentari belga Pohilip Claeys, de la formació xenòfoba VlaamsBelang, figuraven en la llista de 3.000 convidats d’aquest ball de gala organitzat per l’associació WKR que reuneix a 21 confraries ultranacionalistes austríaques.En estos grupos se asocian universitarios y académicos de ideología de extrema derecha y de vínculos con neonazis. Muchos miembros se caracterizan por sus cicatrices en el rostro rajado en la práctica de la esgrima y por portar antiguos uniformes, con los que se les ha visto esta noche acudir al tradicional baile.

Otros van de esmoquin o frac, y las mujeres de vestido largo, siguiendo la tradición de los elegantes bailes vieneses que varios gremios celebran cada año en suntuosos palacios en vísperas de Carnaval. Esta tradición dominada por el compás del vals figura en el inventario nacional de bienes culturales de Austria. Pero debido a la convocatoria ultraderechista, la semana pasada, la Comisión Austríaca de la UNESCO retiró los bailes vieneses de la lista de patrimonio cultural inmaterial.

Las autoridades austriacas han anunciado que a partir de ahora no se permitirá más que las cofradías ultranacionalistas sigan celebrando su baile en el Palacio Imperial, como vienen haciéndolo desde hace años. Por su parte, Heinz Christian Strache, el sucesor del difunto Jörg Haider como líder del partido radical derechista austriaco FPÖ, declaró que él y sus seguidores seguirán realizando sus bailes en el futuro “ aunque a otros les guste o no”.

Según estudios empíricos, su partido está en crecimiento y podría desbancar a la Socialdemocracia y al conservador Partido Popular que actualmente conforman la coalición gubernamental austriaca.

Entre los manifestantes, el escritor e historiador Doron Rabinovici dijo que “se trata aquí de un encuentro de neonazis camuflado de baile. Los invitados son simpatizantes de los malhechores (del Tercer Reich)”. Angelika Gruber, presidenta de la Asociación de Estudiantes Universitarios de Viena, opinó que no ha sido casual sino un acto de cinismo que los ultraderechistas eligieran como día para su festejo el 27 de enero, fecha de conmemoración de las víctimas del Holocausto.

El grado de tensión se refleja en la disparidad de los datos sobre los participantes de la protesta. Según la policía, el número de manifestantes fue de 2.800, mientras que los organizadores de la manifestación hablan de 6.000 a 8.000 personas.

La manifestación fue convocada por movimientos antifascistas, por el Partido Verde y agrupaciones socialdemócratas, así como por numerosas ONGs y organizaciones católicas, judías y evangélicas. Entre los tradicionales bailes vieneses, organizados por diferentes gremios en suntuosos palacios, el más vistoso es el Baile de la Opera, al que suelen acudir destacados políticos nacionales e internacionales, así como famosos del mundo del espectáculo.

El baile de las cofradías ultranacionalistas se presenta como un espejo que desafía y se burla de esta tradición desde el extremo de la derecha.

Notícia d’El País

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