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Processats cinc policies de Màlaga per abusos sexuals a immigrants preses al CIE

La magistrada del Jutjat d’Instrucció número 9 de Màlaga ha processat a cinc agents de la Policia Nacional, entre ells el cap de seguretat del Centre d’Internament d’Estrangers (CIE) de Màlaga fins juliol de 2006, per suposat abús sexual a estrangeres recloses en estes dependències per ser expulsades per no tenir la documentació exigida per romandre a l’Estat. Van ser les mateixes internes les qui van denunciar els abusos, acreditats amb diverses imatges. Diverses ONGs porten temps en campanya denunciant la situació dels detinguts als CIEs i exigint el seu tancament. A València, CEAR va denunciar tortures a varies persones, i a Oriola, una interna marroquina fou expulsada després de denunciar haver sigut violada per un policia. Notícia de Málaga Hoy:

La juez procesa a cinco policías por abusos a internas en el CIE de Málaga

La magistrada apoya los testimonios de las inmigrantes con las pruebas de las fiestas

Encarna Maldonado / Málaga | Actualizado 20.07.2010 –

La magistrada del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga ha procesado a cinco agentes de la Policía Nacional, entre ellos el jefe de seguridad del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Málaga hasta julio de 2006, por supuesto abuso sexual a extranjeras recluidas en estas dependencias para ser expulsadas por carecer de la documentación exigida para permanecer en el país.

En un auto firmado la semana pasada, la juez precisa que existen indicios que avalan que ese año en este centro policial se celebraron varias fiestas en las que diferentes internas, presumiblemente, fueron víctimas de abusos. La juez hace constar que a las víctimas se les ofrecían determinados beneficios como bebidas, comida especial o posibilidad de realizar llamadas telefónicas.

Además del ex jefe de seguridad del CIE, ha sido procesado un agente de coches radiopatrulla y otros tres policías de la escala básica destinados en el centro de internamiento. La magistrada, no obstante, archiva la causa contra otros cuatro agentes a los que inicialmente les imputaba omisión del deber de perseguir delitos al entender que no existen datos que corroboren que pudieran haber abusado de las mujeres.

Para el procesamiento de los cinco policías han sido esenciales las declaraciones de las mujeres, en las que detallaban cómo sucedían esas fiestas que organizaban los agentes en las que había alcohol y sexo. Según el auto, las fiestas arrancaban hacia las 23:00 y se prolongaban hasta entrada la madrugada.

No obstante, la magistrada precisa que las afirmaciones de las inmigrantes se ven apoyadas en otra serie de indicios como el hallazgo de botellas de alcohol y preservativos en el CIE cuando se produjeron las detenciones, así como las grabaciones de las cámaras de seguridad en las que se observa cómo determinados funcionarios sacan hasta a seis mujeres de las celdas. En una de las fotografías aportadas como prueba aparecía un agente con la camisa del uniforme desabrochada junto a una interna. En el escrito judicial incluso se apunta que durante una de estas fiestas hubo un intento de fuga en el módulo de los hombres que pudo ser abortado por los agentes. Después reanudaron la juerga.

Los presuntos abusos sexuales en el Centro de Internamiento de Extranjeros fueron denunciados a la dirección del centro por las propias internas, mujeres detenidas por carecer de documentación para permanecer en España y pendientes de expulsión.

Notícia de Levante-EMV:

Deportan a Marruecos antes del juicio a la mujer que denunció abusos de un policía

La juez, el fiscal, el abogado y las ONG protestan por la decisión de Interior, que menoscaba su defensa legal

PACO CERDÀ VALENCIA
La policía española deportó ayer a Marruecos a Noura B., la inmigrante marroquí retenida en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Valencia desde hace más de un mes y que había denunciado abusos sexuales de un policía nacional en la comisaría de Orihuela. Sobre la joven pesaba una orden de expulsión en vigor desde hace tres años, pero el fiscal de Orihuela se oponía a su extradición hasta que se resolviera la investigación de estos presuntos abusos sexuales para que Noura pudiera testificar en el juicio, cuya fecha aún no ha sido fijada. Pero no ha sido así. La Secretaría de Estado de Seguridad ha acelerado la expulsión de la veinteañera marroquí y ayer, tras ser sacada del CIE a medianoche, fue trasladada en avión desde Madrid a Casablanca, donde pasó a disposición judicial.

La decisión, que aparta del proceso a la prueba principal del supuesto delito de agresión sexual, ya ha desencadenado las primeras reacciones. La juez de Orihuela que instruye el caso va a presentar una queja formal ante el Consejo General del Poder Judicial contra la actuación del Ministerio del Interior. Por su parte, el abogado de la joven ya está gestionando la obtención de un visado extraordinario que permita a Noura venir a España para participar en el juicio oral. Si se le deniega este visado extraordinario, el vicecónsul de Marruecos en Valencia -que había visitado a la joven en el centro de internamiento y quería evitar su extradición- ha asegurado a la familia de Noura que la embajada de Marruecos en España presentará una queja formal al Ministerio de Exteriores, según afirmó ayer a este periódico un familiar de la mujer marroquí. Por su parte, fuentes oficiales de Interior recalcaron ayer que “la policía no toma decisiones, sólo se limita a cumplir con los procedimientos administrativos y judiciales”.

Desde la Campaña por el Cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros se trasladó ayer una enérgica “condena” de la expulsión de Noura porque “deja a esta persona todavía más indefensa, y al presunto agresor impune ante su delito”. El próximo martes 27 de julio, a las 12 del mediodía, la campaña ha convocado una concentración de protesta ante el CIE de Zapadores en Valencia.

Notícia de Público:

Noura llega a Marruecos tras un día desaparecida

La policía la trasladó ayer de Valencia a Madrid para repatriarla, pero no llegó a su casa. Esta madrugada llamó a sus familiares desde Marruecos.

TONI GARCÍA DE DIOS VALENCIA 14/07/2010

Noura Benrrabah, la joven marroquí que denunció a un Policía Nacional de Orihuela (Alicante) por un presunto abuso sexual, llegó esta madrugada, tras pasar por Málaga y Ceuta. Desde allí llamó a sus familiares para dar cuenta de su paradero. Nourah había salido en la madrugada del martes del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Valencia en un coche policial en dirección al aeropuerto madrileño de Barajas, momento en el que sus familiares le perdieron la pista.

La confusión en torno al paradero de Noura se mantuvo ayer durante todo el día. Ni su abogado, ni su primo Habib Boutellaka, ni su familia en Marruecos que la esperaba en Casablanca sabían dónde se encontraba la joven. De hecho, según confirmó Habib, la policía marroquí no tenía constancia de que nadie hubiese entrado en el país africano con el nombre de la joven. “Noura no se ha puesto en contacto con nadie y lleva dinero encima para poder hacer una llamada”, alertó Habib.

La confusión era tal que ni la Subsecretaría de Estado de Seguridad ni la Subdelegación de Gobierno de Alicante pudieron confirmar cuál era la situación de la joven, que tenía una orden de expulsión para la madrugada de ayer a Marruecos. “La policía ha cumplido con los procedimientos administrativos y judiciales”, afirmaron ayer desde Alicante. De su paradero, ni rastro.

La deportación de Noura no va a terminar con el proceso abierto contra el policía acusado de intentar abusar de ella. El abogado de la joven ha avanzado que pedirá al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que investigue la actuación de la jueza que ordenó que Noura fuese devuelta a Marruecos sin esperar a que se celebrase la vista contra el agente.

El letrado también solicitará un visado extraordinario para que la joven “regrese a España a declarar y así el proceso continúe y no quede impune el posible delito”. La fiscalía apoya esta petición de la defensa de Noura. De manera extraoficial, el Consulado de Marruecos ha dicho que hará lo posible porque el Gobierno español le otorgue ese visado.

Notícia d’Antifeixistes.org:

TORTURES ALS IMMIGRANTS A VALÈNCIA: La Comissió d’Ajuda al Refugiat (CEAR) destapa abusos contra els estrangers reclosos als Centres d’Internament

La Comissió d’Ajuda al Refugiat del País Valencià (CEAR) ha presentat un informe sota el títol ‘Situación de los centros de internamiento para extranjeros en España: conversaciones junto al muro’, que recull els testimonis de nombrosos interns que han passat pels centres d’internament de Madrid, Màlaga o València. L’informe forma part d’un treball europeu sobre les condicions de detenció d’immigrants en situació irregular i de sol·licitants d’ asil, i relata, a més de les pèssimes condicions en què es troben els interns, els nombrosos testimonis que afirmen patir tortures per part dels policies encarregats de la seguretat dels centres. En concret, se cita el cas del centre de Sapadors, a València, d’on han recollit diversos testimonis d’abusos i tortures: «Pasan muchas cosas… Hay un policía calvo. No es calvo, se rapa el pelo en plan skinhead. Una noche, una persona de aquí que tiene el pie muy hinchado pidió pastillas para calmar el dolor. Entró él: “Aquí no hay pastillas, ni médico ni hostias. A dormir.” El chaval insistió en que le dolía y entonces [el policía] le dio dos puñetazos en la cara y una patada en el pie hinchado.» Altres testimonis asseguren que aquest mateix policia es diverteix increpant i agredint els argelins del centre: «Estábamos todos durmiendo. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: ‘Venga, levantaos y pelead conmigo’… Nadie quería hablar con él, así que agarra la porra y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, extensible. Duele muchísimo». A més, les condicions higièniques són lamentables, i els interns són tractats com delinqüents, negant-los inclús anar al bany o conèixer els seus drets. Com era d’esperar, el Delegat del Govern a València, Ricardo Peralta, torna a negar els fets: li ofèn que es diga que ACÍ ES TORTURA.

DESCARREGA’T L’INFORME DE CEAR

La comisión para el refugiado destapa casos de torturas en el centro de extranjeros de Valencia (Levante-Emv)

«Un enfermo de los riñones gritaba y lloraba como un niño» (Levante-Emv)

“Inmigrante de mierda, esto te servirá de escarmiento” (Público)

“La vida dentro de los CIE es insoportable” (Público)

Venga, levantaros y pelead conmigo” (L’Informatiu)

´Yo oí cómo un policía le pegaba tortazos en la cara a una africana embarazada´ (Levante-Emv)

CEAR reprende al Gobierno por las torturas y afirma que volvería a denunciar (L’Informatiu)

Notícia de Levante-Emv:

La comisión para el refugiado destapa casos de torturas en el centro de extranjeros de Valencia

CEAR denuncia dos casos de malos tratos con fines «intimidatorios» y «ejemplarizantes» en las instalaciones de Zapadores donde se encierra a los «sin papeles» Los internos relatan agresiones con porras antirreglamentarias La ONG lo califica como «un agujero negro del Estado de Derecho»

PACO CERDÀ VALENCIA ­Es medianoche en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Zapadores, en Valencia. Un policía entra en la habitación número 17. Delante de una agente femenina como testigo connivente, el policía se quita la camisa, invita a los internos a enfrentarse a él, les insulta, arremete contra su pasividad y, a continuación, coge una porra y los golpea durante cinco o diez minutos hasta causar lesiones a varios de los inmigrantes sin papeles retenidos en la celda. Tres o cuatro días después (ha sido imposible precisar la fecha), el mismo funcionario entra en la habitación número 3. En la celda, unos musulmanes leen el Corán. El policía irrumpe y, porra en mano, les asesta una paliza que les produce hematomas y problemas de movilidad. Estos dos supuestos casos de tortura ocurridos el pasado agosto fueron denunciados ayer por la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) después de haber realizado una investigación en el centro de Valencia.

Tras entrevistar a 35 extranjeros y a 25 trabajadores del centro de internamiento de Zapadores, la coordinadora de CEAR en la Comunitat Valenciana, Sara Verdú, concluye que el centro de Zapadores es un «agujero negro del Estado de Derecho» donde se producen lesiones físicas y psíquicas con el objetivo de «intimidar o lograr una conducta ejemplarizante».

Pero no sólo se trata de torturas. La ONG en defensa del refugiado denuncia irregularidades como la ausencia de cámaras de seguridad en baños, habitaciones, parte de los pasillos y zonas comunes del centro. También consideran «probada» la negativa del personal médico del centro a elaborar partes de lesiones. Asimismo, los inmigrantes internados en el centro de Zapadores carecen de acceso directo al juez o fiscal para quejarse o denunciar malos tratos. Y un dato sorprendente: en el centro hay dos celdas de aislamiento, pero no existe ni reglamento de sanciones ni libro que registre las entradas y salidas a estas celdas incomunicadas.

Después de visitar durante tres días de agosto las instalaciones del centro de internamiento de extranjeros, con 156 plazas, CEAR ha recabado otros datos. Entre ellos, que los inmigrantes han de orinar en botellas de agua vacías por la noche ante la ausencia de inodoros en las habitaciones o de intercomunicadores que faciliten la salida al baño común. Y otro aspecto que considera especialmente grave la coordinadora autonómica de CEAR: no se informa del derecho de asilo a los internos (un 26% de los entrevistados podía acogerse a él sin saberlo) o se les intenta disuadir de que lo pidan en función de unas supuestas «instrucciones» internas, según el estudio elaborado por CEAR.

Un 25% de los inmigrantes entrevistados afirma que en el centro existen malos tratos: actitudes vejatorias, gritos o golpes. En la presentación del estudio realizado, la coordinadora autonómica de CEAR reclamó el desmantelamiento y cierre del centro de internamiento para unos extranjeros que están allí, según dijo a este diario Sara Verdú, «por el simple crimen de no tener papeles».

«Un enfermo de los riñones gritaba y lloraba como un niño»

Los casos de torturas en el centro de internamiento de extranjeros de Valencia denunciados ayer por CEAR se basan, principalmente, en las declaraciones prestadas por 35 inmigrantes de Zapadores. El personal de CEAR reclamó la confidencialidad de las personas que accedieron a relatar su experiencia, pero no se les concedió. Algunos de los ciudadanos extranjeros que conversaron con los entrevistadores y cuyo testimonio tiene mayor relevancia «fueron expulsados al día siguiente y no fue posible hablar nuevamente con ellos», aseguran fuentes de CEAR. Lo que sigue son extractos de los testimonios recogidos a algunos internos del centro de Zapadores de Valencia entre el 17 y el 20 de agosto.

A. J. (Argelia). [Sobre el día 8 de agosto, en la habitación 17] «Estábamos todos durmiendo. No hay ruido. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: “Venga, levantaros y pelead conmigo.” La habitación está oscura. Vino con su compañera, que es policía, que se quedó en la puerta riendo […] Él es calvo, muy chulo, siempre delante de ti sacando pecho y balanceándose con los pies, cejas rubias, lleva perilla. No lleva identificación, como ningún policía del centro […] Nadie quería hablar con él. Así que agarra la porra que había dejado en el suelo y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, una vara extensible. Duele muchísimo. Una persona que estaba enferma de los riñones gritaba y lloraba como un niño… Fueron como diez minutos, hasta que se cansó. Luego recogió su camisa, cerraron la puerta y se fueron riendo […] Ése día venía mojado [bebido].»

D. D. (Argelia). «Pasan muchas cosas… Hay un policía calvo. No es calvo, se rapa el pelo en plan skinhead. Una noche, una persona de aquí que tiene el pie muy hinchado pidió pastillas para calmar el dolor. Entró él: “Aquí no hay pastillas, ni médico ni hostias. A dormir.” El chaval insistió en que le dolía y entonces [el policía] le dio dos puñetazos en la cara y una patada en el pie hinchado.»

A. A. (Marruecos). «Un chico de la habitación estaba leyendo el Corán. Los de la habitación de al lado les gritaron. Llegaron los policías. A los latinos no les dijeron nada, y entraron como siempre en la habitación donde hay argelinos. A los marroquíes les dejan más en paz. Es con los argelinos: les pegan, les insultan, les provocan, les llaman cerdos, hijos de puta. [Ese día] les pegaron de una manera salvaje. Yo me tapé la cabeza para protegerme y que no se fijaran en mí. Fue brutal. Por la mañana, uno de ellos tenía la pierna izquierda que era toda un hematoma. Fueron como diez minutos de golpes sin parar. El calvo ése utiliza unas defensas que no son reglamentarias. Los otros lo saben, porque están mirando desde la entrada del pasillo, y el jefe de seguridad y el director lo aprueban, porque ellos ven los golpes y los hematomas por la mañana y se callan.»

F. F. (Argelia). «Ése fue, el calvo de la perilla. Llegaron tres policías hombres, pero el que entró dentro fue él. Estaba la luz apagada. Se puso los guantes riéndose y empezó a pegarle al que leía el Corán y al que estaba al lado. Les insultaba. Les pegaba con un palo que se hace largo que lleva la policía.»

Notícia de Público:

“Inmigrante de mierda, esto te servirá de escarmiento”

El ecuatoriano Javier Humberto L. denuncia una presunta agresión policial

R. V. – MADRID – 09/12/2009 22:00

Ocurrió el pasado 29 de mayo, cuando Javier Humberto L. R., de 42 años de edad, estaba a punto de ser repatriado a su país, Ecuador. Este carpintero vive desde hace seis años en Madrid junto a su mujer. El matrimonio tiene tres hijos, todos ellos residentes en Ecuador. Javier Humberto estuvo internado 31 días en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) del barrio madrileño de Aluche. “Me negué a subir al avión y la Policía me pegó por no querer embarcar”, relata. No era la primera vez que había sido detenido. Desde que está en España, ya ha sido arrestado hasta en diez ocasiones, siempre por el mismo motivo: carece de permiso de residencia. Pero aquel día de mayo fue diferente.

Los agentes le trasladaron del aeropuerto de Barajas al CIE. “Un señor me metió en una habitación sin cámaras de videovigilancia y me empezó a insultar. Me decía: Eres un inmigrante de mierda, un hijo de puta. Esto te servirá de escarmiento, te vas a acordar de lo que has hecho. Y de repente me empezó a pegar y a patearme por todo el cuerpo”, recuerda. Para defenderse de los golpes, Javier Humberto estiró el brazo y una patada se estampó en su muñeca izquierda, que acabó fracturada. Su supuesto agresor amenazó después al resto de internos. “Esto es lo que os pasará si os negáis a subir al avión”, les dijo.

Javier Humberto recaló en el hospital, donde le extendieron un parte de lesiones. Con ese documento, acudió junto a su abogado a un juzgado, donde presentó una denuncia. Ahora está a la espera de juicio. “Ni siquiera quiero que me indemnicen. Quiero que se conozca mi caso para que no se vuelva a repetir lo que pasé. Me trataron como a un delincuente cuando yo no hice nada”, sostiene.

El director del centro donde estuvo retenido le aseguró que el agresor no trabajaba en Aluche. “Me consta que otras personas han sido maltratadas. Yo tuve la suerte de conseguir un certificado médico y poder denunciarlo”, concluye.

“La vida dentro de los CIE es insoportable”

Pau Pérez-Sales es psiquiatra y director del estudio ‘Situación de los CIE en España’

El psiquiatra Pau Pérez-Sales ha dirigido el informe Situación de los Centros de Internamiento para Extranjeros en España. Conversaciones junto al muro. El estudio, coordinado por la Comisión Española de Ayuda al refugiado (CEAR), forma parte de un trabajo europeo sobre las condiciones de detención de inmigrantes en situación irregular y de solicitantes de asilo. Algunas de sus conclusiones son demoledoras.

¿Qué es lo que más le sorprendió al visitar estos centros?

Lo que más me sorprendió es cómo a alguien le puede cambiar la vida en cuestión de segundos por el mero hecho de estar en la calle. Muchas detenciones son arbitrarias. Recuerdo el caso de una mujer ucraniana que fue arrestada cuando iba a buscar a la niña a la guardería. Estuvo retenida y sin noticias de su hija durante nueve días. Es escalofriante. La sensación de indefensión que tienen los inmigrantes dentro de los centros me impresionó mucho.

¿Cómo es la vida allí?

La vida en los CIE es insoportable. Hasta 250 personas están hacinadas en un espacio reducido, encerradas en una habitación con gente que no conocen de nada y con la incertidumbre de no saber qué harán con ellos. Ni siquiera saben si van a salir o no; si volverán a ver a sus familias o si les repatriarán a sus países. Además, en los CIE no se puede practicar ningún tipo de actividad. Está incluso vetado el acceso a Internet. La presión psicológica que sufren es muy dura.

¿En qué condiciones higiénicas y sanitariasse encuentran?

El trato que sufren es, en muchas ocasiones, denigrante. De absoluta humillación. Desde internos que llevan el mismo calzoncillo durante un mes hasta personas que deben hacer sus necesidades en una botella porque por la noche está prohibido ir al servicio. Es incomprensible que existan estas situaciones en un Estado de derecho como el de España.

¿Han detectado casosde malos tratos?

Sí, hemos documentado casos de torturas y malos tratos por parte de algunos funcionarios públicos contra determinados internos. Hay policías que han golpeado a inmigrantes con fines intimidatorios. No son torturas sistemáticas, pero están ahí. En Valencia, por ejemplo, había un policía que por las noches provocaba a un grupo de argelinos, a quienes agredía con una vara.

Notícia de L’Informatiu:

“Venga, levantaros y pelead conmigo”

Un informe de la Comisión de Ayuda al Refugiado revela que en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Valencia se han producido torturas a algunos de sus internos. Peralta defiende la gestión del centro de Zapadores pero no descarta “supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas”.

JOSEP BELTRÍ. 10 diciembre 2009

“Estábamos todos durmiendo. No hay ruido. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: Venga, levantaros y pelead conmigo. Nadie quería hablar con él. Así que agarra la porra que había dejado en el suelo y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, una vara extensible…duele muchísimo…Una persona que estaba enferma de los riñones gritaba y lloraba como un niño… Fueron como diez minutos, hasta que se cansó. Luego recogió su camisa, cerraron la puerta y se fueron riendo…”.

Esta declaración no pertenece a las memorias de Nelson Mandela en su estancia en las prisiones sudafricanas durante el Apartheid. La cita, está extraída del último informe de la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) y está hecha por un inmigrante que estuvo interno en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Zapadores en València. Según denuncia CEAR, en el CIE de la capital del Túria, así como en el de Madrid (Aluche), existe “una convicción firme” de que en fechas cercanas se han producido actos “calificables como de tortura”. Unos hechos que supuestamente habrían sido protagonizados por determinados policías del centro. Pero este episodio no ha sido el único. Los internos entrevistados por los técnicos de la ONG han explicado que en otra ocasión, “y llegando borrachos”, sufrieron otra agresión.

El informe Conversaciones junto al muro, que estudia la situación de los CIE de València, Málaga y Madrid, revela las deficiencias y los abusos que allí suceden. En especial en el de la calle Zapadores de la ciudad de València. Según explicaron los miembros de la ONG, Sara Verdú y Dani Sanjuán, no son las agresiones las únicas vulneraciones de los derechos humanos que se viven en estos centros. “Las habitaciones donde están los internos no tienen ni cuarto de baño. Por la noche deben orinar en botellas o en la propia pila de aseo”, criticaron.

Los inmigrantes internos en los CIES no son delincuentes y es un porcentaje bajísimo el que tiene algún antecedente

Además, explicó Verdú, coordinadora de CEAR en Valencia, “el centro de Valencia carece de cámaras de seguridad en zonas como los baños, habitaciones, pasillos y zonas comunes”, lo que habría facilitado las agresiones. Otra de las revelaciones del informe apunta a los servicios médicos ya que “se niegan a elaborar partes de lesiones a petición de los internados y solo les dispensan algún medicamento”.

Desde CEAR también denunciaron que más del 97% de los detenidos no son sometidos a un reconocimiento médico en las 24 horas posteriores a su internamiento como está legalmente estipulado por ley. Esto crea situaciones de extremo peligro para los enfermos, ya que llegan con patologías diversas, incluso con problemas de drogas, y nadie les da atención hasta que pasan unos días.

En el caso de las mujeres internas, que suponen el 15% del total, Verdú señaló que no sufren “ningún tipo de discriminación de tipo sexista, están apartadas y solo salen al patio cuando lo hace su pareja”. Eso sí, según denunció, los inmigrantes magrebíes de religión musulmana “están peor vistos”.

Otra de las deficiencias son los derechos que estos tienen en el centro de València. No pueden recibir llamadas ni tampoco realizarlas, en el 45% de los casos, “por el alto coste económico”, reza el informe. Además, las visitas de familiares se realizan como en las prisiones. Con un cristal de por medio. Cabe recordar que los inmigrantes que se encuentra “encerrados” en los CIES no son delincuentes y que es un porcentaje bajísimo el que tiene algún antecedente policial o penal. Es más, en 1 de cada 4 casos se podrían acoger al derecho de Refugiado Político. Una figura legal que les permitiría quedarse en España y sobre la que no se les informa adecuadamente.

CEAR ha pedido el desmantelamiento y cierre de este centro, al considerarlo un “agujero negro del Estado de Derecho”. Además, quisieron remarcar que el hecho de haber realizado este estudio, es la única visita que les han permitido realizar, no significa que los asuman. “Habría que cerrarlos todos”, concluyen. Por su parte, desde Esquerra Unida exigieron al delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, que abra una comisión de investigación para aclarar estos actos. La diputada de EUPV, Marina Albiol, exigió que estos centros estén abiertos al control de las ONG, situación que ahora no ocurre, así como también un trato digno y asesoramiento jurídico.

Sobre las supuestas torturas, desde CEAR aseguraron que los resultados del informe, que tiene más de 270 páginas, han sido entregados tanto a los directores de centro como al Ministerio del Interior. Desde CEAR exigen al Gobierno que conversaciones como las que aparecen en el estudio deben ser investigadas. Como afirmó Peter, uno de los inmigrantes que estuvo interno, “cuando alguien se juega la vida en el mar, es porque tiene una razón muy poderosa para hacerlo”.

Peralta no descarta “supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas”
El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, defendió la labor en el CIE de Zapadores nada más conocer el informe de CEAR. Peralta aseguró que no hay “nada que ocultar” y afirmó que ”hablar de torturas”, resulta “ofensivo para el funcionamiento del sistema”. Aun así pidió a la sociedad que no valore la generalidad de la política inmigratoria del Gobierno “por lo que puedan ser supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas”.

Peralta señaló que en los CIE, los inmigrantes “están sometidos a control policial y sujetos a determinadas restricciones en sus movimientos” pero “no hay ninguna restricción más allá de esas”. El representante del Ejecutivo defendió así el “enorme esfuerzo” que realiza el Gobierno de Zapatero para “integrar con normalidad”. Además recordó que el Gobierno ha facilitado el acceso a las comisarías de policía al Defensor del Pueblo, “para que pueda comprobar inmediatamente cualquier tipo de denuncia que se pueda presentar en relación con las comisarías de policía y cualquier supuesto de tortura”. Para Peralta, “el Gobierno de España está claramente comprometido y ese tipo de denuncias, que son muy excepcionales”.

Para el representante del Gobierno en la Comunitat, “no falla nada”, al contrario, “se deduce el esfuerzo que hace el Gobierno porque tengan acceso a ese tipo de centros, no solo la administración sino también entes como CEAR o el Defensor del Pueblo, ajenos a la Administración”. “No tenemos nada que ocultar, nada”, concluyó.